Los temas fueron planteados y rápidamente se generó el debate. Sucede que referirse a las problemáticas que sufre la mujer genera apasionados posicionamientos. Cultura y poder, Estado y política, Mujer y medios, Violencia familiar y derechos vulnerados son sólo algunos de los temas abordados en esta segunda y última parte de la entrevista con integrantes del Grupo Encuentro.
¿Cuál es la importancia del Encuentro Nacional de Mujeres?
Sonia Campos: Es el lugar de debate más democrático que conozco. Ahí todas las mujeres somos iguales, y la opinión de cada una de nosotras tiene el mismo valor, sin importar que la mujer sea ama de casa, profesional o docente. Todas tenemos nuestros puntos de vista, entonces podemos opinar. El Encuentro Nacional de Mujeres es el único espacio donde se puede conocer lo que pasa en cada rincón del país. Eso permite ver la realidad de cada lugar, que no es demasiado diferente de la nuestra. Una se da cuenta de que la pobreza, la miseria, el maltrato que la sociedad ejerce sobre la mujer y los pobres es generalizado.
¿Dónde se hace real ese maltrato?
Campos: En todas partes, empezando por la televisión. Cuando vemos las publicidades con mujeres jóvenes, lindas, flacas se nos impone un modelo de mujer, un estereotipo. Pero las mujeres no somos eso, somos más que eso. Somos mujeres que trabajamos, que luchamos, que nos hacemos cargo de nuestros hijos, que queremos nuestra propia vida. Sin embargo, si uno se guiara por la televisión, tenemos un solo modelo que sirve para conseguir trabajo o aspirar a ocupar un puesto en alguna empresa.
Este sería un tipo de violencia simbólica, si se quiere. ¿Y en cuánto a maltrato físico?
Campos: Bueno, el tema de la violencia familiar es uno de los principales. Mujeres y niñas son maltratadas por igual, mucho más que los varones. Y ni hablar del abuso y la violación. Es innegable que la gran mayoría de casos se trata de mujeres o niñas que son víctimas de estos hechos.
Fernanda Bastul: También sucede que de víctima pasa a ser la que ocasionó o provocó el acoso, la violación, es decir la “culpable de”, por la forma en que se vistió, caminó o miró. Cuando nosotras hablamos de género decimos esto, justamente, que el género es una construcción social y cultural donde los roles están determinados por tu genitalidad. Una nace siendo mujer o varón y ya está condicionada a vivir de determinada manera.
Sin embargo, hay una concepción muy fuerte de que lo genital es lo natural. Incluso hay teorías que se basan en esta creencia… . ¿Dónde están los límites entre lo cultural y lo genital?
Bastul: No se niega lo natural, porque el sexo no se puede negar. El razonamiento que postula lo natural es otro. Si lo pensás bien, sería “natural” que una mujer engendrara un hijo por año siguiendo su ciclo reproductivo. Ahí está el límite entre lo cultural y lo natural. La cultura determina que esa mujer no se embarace todos los años. Existe la planificación familiar que impide que esto suceda, y eso se corresponde con un sistema cultural. De la misma manera, la misma cultura permite que se vulneren los derechos de la mujer, que tenga muchas más responsabilidades que los hombres. Está claro que los roles de una sociedad son construcciones.
¿Qué temas son preponderantes, los que tienen mayor demanda en el Encuentro Nacional de Mujeres?
Bastul: Violencia intrafamiliar, vivienda y salud reproductiva, donde se debate el derecho de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo. El encuentro tiene modalidad de talleres, y es en estos talleres donde mayor concentración de mujeres se ve.
¿Qué pasa hoy con estos temas?
Bastul: Cuando hablamos sobre el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos nos referimos al aborto. Todos sabemos que el aborto por más que esté prohibido existe, que se hacen abortos clandestinos que afectan a miles de mujeres, aunque no haya estadísticas oficiales sino sólo casos que se computan por ingresos a guardia hospitalaria. Sabemos también que las mujeres con dinero se pueden hacer abortos seguros, en cambio las mujeres pobres ponen en riesgo su vida. Las estadísticas no oficiales estiman que se practican entre 500 mil y 600 mil abortos por año en Argentina. Este es un tema muy complejo, que genera mucho debate y que, pese a generar permanentemente víctimas no está resuelto.
¿Por qué los medios o el mismo Estado no hacen público este debate?
Campos: Hay un sector muy poderoso en este país que no quiere cambiar las cosas, porque no hay recursos para estas cuestiones o porque no les interesa. Al Estado no le interesa la vida de la gente. Estas cuestiones se resuelven con dinero, y vemos que el dinero no se destina a lo que se debería destinar para mejorar nuestra calidad de vida. En lugar de eso se paga una deuda externa ilegítima.
Bastul: O se caen los planes de asistencia, no llegan los anticonceptivos a los hospitales y no se cumple con la legislación.
Campos: Pero junto con esto tenés gente que no forma parte del Estado, pero trabaja mucho para sostener entidades. Esto se ve mucho en Benito Juárez y no es común en otros lugares. Está la cooperadora del Hospital Saintout, las cooperadoras de las escuelas, en el Instituto Cruz del Sur, en el Hogar de Ancianos, en LIPOLCC. Esto distingue a Benito Juárez, que es muy solidario a través de sus instituciones.
Hablemos de los roles que se les atribuye. ¿Qué sensación existe al respecto?
Marcela Lavornia: La mujer tiene todos los roles, que asume dentro de la sociedad. Algunos nos gustan más que otros. Hay algunos que, bien aprovechados, son potestad nuestra, no por una cuestión de género, sino cultural. La mujer se ha encargado de educar a este país, por ejemplo. Y sin embargo, desde la docencia salen alumnos machistas. Pero este rol, trabajado desde un lugar más superador, multiplicaría cosas maravillosas. Es como esa diferencia entre lo natural y lo cultural que tiene que ver con el género. Ante esto ya tenemos que pensar que lo natural ya no es obligatorio, sino una posibilidad. Por ejemplo, pensar ‘yo puedo ser madre’ porque biológicamente tengo esa posibilidad. Hoy, en el Siglo XXI, tengo la suerte de decidir si voy a ser madre, no la obligación de serlo. Este tipo de razonamientos son los que pueden favorecer un cambio. El problema es que sin espacio de debate hay un 70 por ciento de mujeres que por ahí no se preguntan estas cosas. Entonces aceptan taimadamente la cosificación, que las traten como objeto, o se sienten obligadas a cumplir determinado rol que tiene que ver con su vida social, con su vida sexual (la heterosexualidad obligatoria también es otra cuestión cultural).
Las pautas sociales suelen cargar con más responsabilidades a las mujeres…
¿Cómo se comunica esta realidad para lograr un debate serio sobre el lugar que la mujer ocupa en la sociedad?
Campos: Participando. Creo que mujeres y hombres tienen que participar. En lo que sea, en política, en las comisiones barriales, en todo ámbito donde se discutan cosas, donde se pueda decir lo que se piensa. Uno puede estar equivocado, pero tiene que discutir para llegar a algo, no podemos quedarnos con lo que pensamos. Creo que es necesario participar en política, porque de acá sale todo lo bueno y malo que nos pasa. Bueno, utilicemos la política para revertir las cosas malas y tratemos de tener todos las mismas oportunidades. Si no hacemos esto, jamás podremos aspirar a la igualdad.
¿Qué situaciones debieron enfrentar como mujeres en sus ámbitos laborales?
Campos: Yo me hago respetar. Pero esto tiene que ver con la postura de uno.
¿Este respeto tiene relación con los códigos que manejan los hombres?
Campos: No, yo discuto, argumento, voy al fondo de las cuestiones, tanto en la pavada como en lo estrictamente importante. Y puedo decir que por esto me respetan, porque no me callo… aunque me ha costado.
Stella Nogués: Yo he trabajado en distintos lugares, y no he notado esa diferencia de hombres que te tratan diferente. Al menos a mí no me ha pasado.
Lavornia: También depende del lugar que ocupes, porque si tenés una jerarquía dentro del trabajo con varones ‘subordinados’ –por decirlo de alguna manera- una mujer tiene que esforzarse por hacerse respetar, a veces. Igual también puede pasar que como sos mujer te den un lugar de cuidado, por ejemplo para tareas pesadas o que impliquen riesgos físicos. A mí me ha pasado, trabajando en comercio, que muchas veces viene alguien y pregunta por el ‘encargado’ y tenés que aclarar que la encargada sos vos. Creo que se busca la figura masculina como figura de poder.
¿Y para conseguir trabajo?
Lavornia: Se sabe que conseguir trabajo para una mujer que ‘está buena’ es más fácil. Esto es así, porque ahí estás cumpliendo con los estereotipos masculinos, que evalúan a la mujer no por sus capacidades sino por su apariencia.
jsoliver@elfenixdigital.com
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