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16 de noviembre de 2019

Notas de opinión

Una mirada interior

11/07/2019

Por Luciano Ariel Camicia Para El Fénix

Existe un dicho... "Los habitantes de la Tierra son incorregibles (a excepción de unos pocos)"Yo quiero ser de esos pocos. ¿Y usted, querido lector?

Podríamos preguntarnos "¿Y por qué hay que corregirse?", "¿Qué es lo que hay que corregir?" Y también? "¿Quién va a venir a corregirme a mí? "(son actitudes y pensamientos de lo más comunes). Pero lo cierto es que el rumbo que llevamos como humanidad, el llamado "progreso humano", hoy en día está en tela de juicio, y también se nos advirtió hace tiempo que "para que cambien los reinos (la humanidad) primero tienen que cambiar los hombres (individuos)".Ésta es la más seria de las reflexiones que es necesario que hagamos, y es a la que esta columna invita. Porque cada ser humano en su forma de pensar y de actuar, es ejemplo de algo, para bien o para mal. Y el hombre que reflexiona, que se toma un tiempo para mirar hacia adentro, descubre: que ya no es incorregible.

Violencia, mentira y corrupción como norma de todos los días, envenenamiento de tierras, ríos y familias, "daño colateral" sea de la industria agroquímica, del fracking ode la minería a cielo abierto. También el cáncer, y es duro admitirlo, se ha vuelto demasiado común en todas partes, y las causas incluyen tanto los daños de las industrias ya mencionadas como también la mala nutrición, el consumo de productos cada vez más y más alejados de lo que el cuerpo realmente necesita. Y no olvidemos "la enfermedad del siglo": el estrés, el no encontrar paz o resolución a los conflictos del pensamiento, sumado a la locura del ritmo de la sociedad actual, que lleva al colapso del sistema nervioso e inmunológico. Todo esto está sucediendo en el tiempo de supuesto mayor avance médico, tecnológico y, en resumen, supuesto avance de la humanidad. Pero como dice la sabiduría de los pueblos nativos americanos: "el hombre ha olvidado las instrucciones de cómo vivir en la Tierra".

¿Instrucciones? Pregunta el orgullo que todos tenemos dentro. Pero la humildad (que también está, aunque haya que buscarla), la humildad, repito, ella comprende... que siempre se nos advirtió sobre nuestra manera de caminar el camino. En todas las culturas y épocas, en distintos momentos de nuestras vidas, siempre la Vida misma nos ha hecho ver que, palo tras palo, tras caídas y aprendizajes, sí existen, de hecho, tales instrucciones. La Vida no es relativa, es exacta y tiene una Ley. Y a su vez todo lo vivo tiene su ley dentro de La Ley. Porque un río tiene su curso, tiene su ley, y Ella rechaza lo que no le da continuidad a la Vida, los pulmones necesitan oxígeno y rechazan lo que no les corresponde, a una planta no la regaríamos con coca cola, ¿verdad? ¿Con qué alimento a mis cinco sentidos y mi mente? ¿Y a mi espíritu, mi pensamiento, mi voluntad? ¿Son "cosas" tan intangibles, invisibles, que pensamos que no afectan a nuestra vida cotidiana? Ninguna ciencia conocida hasta ahora ha metido un pensamiento en un tubo de ensayo, y sin embargo nadie necesita una comprobación científica de que es capaz de pensar, o de amar. ¿Por qué entonces, buscando lo que creemos que es lo bueno, nos damos la cara contra la pared? Es por la creencia de que podemos hacer lo que queramos, creemos que eso es la libertad, pero desconocemos que desde dentro estamos sujetos, como todo lo vivo, a Ella, La Ley. Hemos creído que lo que vemos y tocamos está antes, que lo que no podemos ver.

"Porque nada es casual, nada existe al azar, puesto que la suerte tampoco existe. Hay una Ley Inmutable porque todo tiene su Causa y su Efecto, y a la inversa se establece relación. Todo Efecto tiene su Causa y todo está sujeto a la Ley". 

"Allí esta ELLA, a la espera de que quien la busque, la encuentre. No tiene metales preciosos ni tiene vestidura de colores. No permanece dueña ni esclava de ningún hombre, nadie la puede encerrar, y cuando la cubren ELLA está allí y allí permanece, porque su Ley es más fuerte que quienes la cubren o la tratan de encubrir. No es esclava ni es "amo", no se somete a ninguna voluntad. Sin embargo muchos tratan de doblegarla con palabra falaz"  

Así, querido lector, en el tiempo difícil en que vivimos, donde ya se manifiesta todo aquello "que quiere cambiar los tiempos y la Ley", reflexionemos individualmente y en conjunto para sembrar buenas semillas y así cosechar buenas cosechas. Es el tiempo en que "un mundo termina" y un Conocimiento Sin Fin comienza. Los espero desde este viernes, cada viernes de 14 a 16 horas en nuestra Casa de la Cultura, para compartirlo de la misma forma en que a mí me llegó. Un cordial saludo. 

 

1. Elías, Juan, "El mensaje de las estrellas".

 2. Ídem.


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