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18 de noviembre de 2018

Locales

“No tengo miedo a lo que pueda venir, porque soy argentina y nosotros s sabemos remar hacia delante” manifestó Balzaretti

04/11/2008

Juarenses en el Exterior

Hay lugares que son más afectados que otros, pero al igual que los países europeos la mayoría de la población mundial no escapa a esta crisis económica En este contexto el problema golpea a una parte de los ciudadanos, que son aquellos que tienen un capital importante y que han venido haciendo inversiones.
En este marco la crisis financiera mundial golpeó de lleno en la economía del país ibérico. La Comisión Europea anunció ayer que entró en un período de recesión que durará hasta 2009, en el que se espera un fuerte crecimiento del desempleo. La Unión Europea (UE) confirmó que España -uno de los países de mayor crecimiento a partir de la creación de la eurozona- entró en este período de recesión económica.
Sin embargo hay opiniones encontradas con respecto a tema porque como mencionamos anteriormente, algunos miran la crisis desde la vereda del frente. Tal es el caso de Carla Balzaretti, nacida en Benito Juárez quien hace alrededor más de ocho años se fue a España a buscar su futuro, un poc después se fue Marta Flores su madre, ella trabaja actualmente en una editorial escribiendo libros . Nuestro medio se comunico con ella para que nos de su versión de lo que sucede en el país español y saber como los argentinos viven en esta crisis, que como manifiesta Carla en la nota, “preferimos lo que estamos viviendo de la actual crisis y no las que hemos vivido en Argentina antes”.
mdcr

Desde Madrid por Carla Balzaretti
Cuando se empezaron a escuchar los primeros rumores de crisis no me asusté, ni pensé en ella. Me parecía que nunca llegaría porque estábamos acostumbrados a la estabilidad y a que cuando aumentaban las cosas (los alquileres, los impuestos, la comida, la ropa, los billetes de avión, etc) también aumentaban los sueldos.
Hablando con una amiga argentina, comentábamos la situación. Nos parecía exagerada pues la gente hablaba del tema permanentemente, y nuestros compañeros de trabajo veían un final económico terrible que prometía dejarnos sin pan. Y nosotras pensábamos: ¿”qué nos van a contar que no sepamos, algunos inmigrantes, sobre las crisis económicas?”.
Durante el verano, el aeropuerto seguía lleno de viajeros (lo pude ver y comparar con años anteriores) y realmente me asombró porque la gente, según decía, no tenía dinero para nada y sin embargo viajaban. Los hoteles se llenaron, las terrazas permanecían abarrotadas de gente y resultaba casi imposible tomarse una caña. “¿Dónde está la crisis?”, pensaba yo por aquellos días no tan lejanos.
Han pasado dos meses y la crisis ha llegado: ahora podemos ver, con la caída de los valores de la Bolsa, el desastre del Euribor y la subida abrupta de los tipos de interés, que subieron las cuotas de las hipotecas y la gente no llega a pagarlas, entonces deben vender sus casas y alquilar o buscarse la vida. Hay más desempleo en general y en particular en los ámbitos de la construcción, de la hostelería y de los servicios. Pero las tiendas siguen inundadas de personas comprando ropa, zapatos y electrodomésticos, así que no puedo confirmar que la crisis haya llegado ya a todos los hogares españoles.
Todo aumenta, y los sueldos muy poco. Pero es cierto que tanto mi madre como yo, preferimos lo que estamos viviendo de la actual crisis y no las que hemos vivido en Argentina antes. ¿Por qué? Porque aún en una crisis tan grande y tan grave como dicen que es ésta, podemos vivir dignamente y llegamos a fin de mes. Porque se están buscando soluciones a nivel europeo y nacional, porque quienes han sido elegidos para gobernar no miran hacia otro lado llenándose los bolsillos mientras el país se derrumba. Aquí las carreteras siguen siendo muy buenas, el transporte público impecable y los ciudadanos vemos que con nuestros impuestos se construye para nosotros y no para unos pocos (aunque hay corrupción, claro, como en casi todos los sitios pero no a los descarados niveles que se han visto y se ven en nuestra querida Argentina).
Llegué hace 8 años y medio y nunca dejé de trabajar: aquí el que quiere trabaja. Pude estudiar simultaneando las clases y el trabajo y conseguí un título español que me permitió llegar a trabajar en el Grupo editorial SM, donde me dedico a lo que más me gusta: hacer libros. En nuestro sector, pensamos que la crisis nos afectaría pero vemos que seguimos haciendo libros y aunque las ventas han bajado un poco, no es notable la caída. Los libros se siguen haciendo porque hay quienes los compran y los leen y, a pesar de que algunos consideren que, en épocas de crisis, los libros son un lujo y no una necesidad (¡menudo error!).
La crisis anunciada ha llegado pero, para mí, que soy una editora normal y corriente con un sueldo normal y corriente, la vida sigue casi igual. Subió un poquito el alquiler, otro poco el gas, y mi abono transporte, pero también subió un poquito mi humilde sueldo. Y estoy acostumbrada a las crisis, porque las viví. Cuando era pequeña aprendí a ahorrar, a cuidar el agua, el gas, la luz. Me enseñaron que a mamá le costaba mucho llegar a fin de mes, y así, me preparé para afrontar cualquier crisis, sin importar en qué lugar.
Igual que cuando aparecieron los rumores, no estoy asustada. Hago planes, sigo viajando. Me cuido en los gastos pero no tengo miedo a lo que pueda venir, porque soy argentina y nosotros siempre sabemos remar hacia delante aunque la corriente nos empuje hacia atrás.
Elegí quedarme en este país por la seguridad y por la estabilidad de este sistema, y sigo creyendo que no me equivoqué. Volvería a elegir este camino si pudiera volver a empezar aún sacrificando todo lo que he sacrificado: la familia, las amistades de toda la vida, la cercanía, las raíces, el sentido de pertenencia, las calles, los olores, los paisajes… Un sacrificio que no me deja olvidar y que me acompañará siempre.





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