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24 de septiembre de 2020

Notas de opinión

Clases virtuales: Quizás...

08/09/2020

Por José María Iarussi

Si algo cerraba las escuelas por algunos días eran los paros docentes en busca de mejoras salariales o la falta de agua. Pero nadie pensaba que un año la escuela estaría cerrada por una pandemia. Quedaban muy atrás relatos de sobrevivientes de guerras que habían pasado por la misma situación, pero porque los edificios habían sido destrozados por las bombas.

Incertidumbre

Mientras la vuelta a clases no tiene fecha, alumnos, padres y docentes se adaptan a modalidades virtuales que van ganando terreno en todos los niveles de la educación. Claro está que la virtualidad visualizó la falta de conectividad de grandes sectores de la población y también, aunque con mayor dificultad y resistencia que todos los niveles deben revisar sus contenidos y estrategias. Sin embargo, quizás de algo no quede duda después de este distanciamiento social, los seres humanos desean estar con otros seres humanos, aunque la hiperconectividad de las nuevas generaciones parece ser la constante de estos tiempos. 

Pero la no fecha de regreso a las aulas ha generado en cada uno de los protagonistas de la educación una fuerte incertidumbre que le va dando la mano al cansancio y al desgano. Contra el esfuerzo de creatividad y de búsqueda de nuevas estrategias para llegar a los alumnos por parte de la educación en general, la gran pregunta que nadie puede responder con certeza es si los alumnos están aprendiendo.

Llegaron para quedarse

Si bien nadie quiere poner fechas precisas, lo cierto, es que la vuelta a clases parece un futuro lejano. Un artículo del diario La Nación señala que "El proceso de aprendizaje virtual, también presenta dificultades en los adolescentes, pese a ser nativos digitales" y varios docentes dan cuenta de ello. 

Las clases virtuales llegaron para quedarse por un largo tiempo. El esfuerzo estará en convertir esa transmisión, no en un ojo que revise (Como en la novela 1984 y la presencia de un Gran Hermano que todo lo vigila), sino en un medio para dialogar y leer el mundo. El esfuerzo estará en recuperar desde la virtualidad el asombro de nuestros alumnos. No debemos continuar con la lógica del tiempo de una escuela de otros tiempos, la misma neurociencia afirma que el período de atención varió en las nuevas generaciones. Por algo las charlas TED, muy difundidas en las escuelas y universidades, el ciclo "aprendemos juntos" de BBVA no superan los veinte minutos. Quizás los distintos centros educativos y familias deban reconsiderar aquello que dice que no importa la cantidad de tiempo sino la calidad de lo que ocurre. 

Cabe destacar que el 2020 es un año de aprendizaje. Un año que debería servir para pensar otra educación. Una educación que entienda que el mundo cambió, que el futuro ya no es el de guardar contenidos en la cabeza de un estudiante sino el de brindar herramientas que le posibiliten entender el mundo y recuperar el sentido común para actuar. Quizás la educación deba parar la pelota y pensar. Quizás sea tiempo de vínculos, de empatías, de emociones. Quizás...


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