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24 de septiembre de 2020

Notas de opinión

Como Hacerse Inolvidable

10/09/2020

Por Roque Severo***

Casi siempre nos encontramos con gente que sabe de todo. Cualquier tema que se trate, ya ellos lo sabían. Si de deporte hablamos, saben quién tiene que integrar una selección. Si es de política ni decir, con lo que ellos harían todo tendría solución. Quiere decir que son el semillero de la capacidad y el saber. También existe el hombre sobrio que es vanidoso, le cuesta reconocer su error, es incapaz de decir, cuando así lo aconseja la circunstancia, tenía razón usted, yo estaba errado. Pero los vanidosos abundan que son un terror, si usted les habla de pesca, enseguida le dice despectivamente, la pesca es aburrida, es para quien no saben emplear su tiempo en algo mejor, debiera decir me encanta la pesca, pero no tengo la destreza para la caña, si me enseñaran me sentiría feliz, pero no, queremos sentirnos hombres importantes y personas de talento. El vanidoso quiere demostrar sabiduría en todo, pero a medida que se descorre el telón comprobarán todos los que los tratan que es un soquete.       Todos pueden curarse, tienen que considerar lo complejo de nuestro mundo en el que nos desarrollamos y cuan poco sabemos de él, si así hacemos nos quitaremos un gran peso de encima, pués el fingir nos quita el saber lo que somos, y también destruirá la envidia que tenemos hacia los demás. Aprovechar las facultades que poseemos, no seguir fingiendo, cuando se discute algo que no sabemos decir con franqueza, no entiendo nada de este asunto, no tratar siempre de poseer conocimientos inexistentes. Tal vez tenemos que recorrer mucho para adquirir valores reales, pero nadie cruza el puente sin antes llegar a él.                                     

Una mujer  bella ella, pero muy vanidosa, desde muy joven en el colegio todo lo sabía, sino le gustaba este juego u otras cosas, decía olímpicamente que no servía de nada. Cuando se casó con un hombre de mucha cultura, además ecuánime en grado superlativo, empezaron muy rápidamente las desavenencias, pues lo que él sabía era real, mientras ella sabía todo y no entendía nada, llegaron a subsistir en pareja unos pocos años, luego cada uno por su camino.  Ella enamorada mucho de su esposo quiso recuperarlo sin condicionamiento, pero él ya tenía otro amor.                                                                                                                                                   

Así ella perdida en un laberinto de vacilaciones, no se animó a formar un nuevo hogar, fue cambiando su forma de ser, ya no era la misma, comprendía que toda la culpa de su fracaso fue de ella misma.                                                                                                                                       

Se dio cuenta que su vida fue fingimiento, menos el dinero que sí lo tenía y mucho.             

Después de pasar años ayudando en hospitales, casas de niños discapacitados, adquirió una gran sabiduría, esta sí que era real.                                                                                                       

Fue vanidosa, pero ahora un ejemplo de abnegación, se le veía siempre con sonrisa a flor de labio, se había instalado en un hogar de niños discapacitados, su dinero le sirvió para vivir, haciendo el bien, pues además de todo su tiempo dedicado a enseñar a tantos seres que no podían valerse por sí mismos, ayudaba con dinero al centro. En una oportunidad, acompañó a un grupo a los Juegos Panamericanos, ni decir con el cariño que la trataban y el apoyo que recibía de las autoridades del centro de niños minusválidos. Nadie le pregunto nunca del porqué de su consagración a tal humana obra.                                                                                     

Su nombre Sonia Sobrero, seguro figurara algún día con letras de oro en su establecimiento, como ella decía, era su hogar, y ellos sus hijos adoptivos. Aprendió que consumió mucha energía en pueriles vanidades y que la vida vale la pena vivirla, pues vegetar sin objeto es lo más horroroso, aprendió a querer y dar todo de sí en un lugar tan difícil, que seres humanos tratan de vivir, esta santa mujer a fe mía y de muchos hace lo posible para creer en Dios.       

Ya en paz con su conciencia puede decirse que muy feliz de estar en ese lugar, lejos de las vanidades de miles de seres humanos, dándose y dando felicidad a quienes les fue negada, sabe Dios porque designios.                                                                                                                   

Por todo lo que acarrea ser vanidoso, seamos francos, abiertos, nunca despreciemos los gustos de los demás, ni decir siempre los sabía, se puede hacer feliz a otro diciendo no lo sabía.                 

Si usted es tan amable escucharé complacido, sobre ese deporte que a su amigo le gusta tanto.     

En una reunión, nunca cae bien quien todo lo sabe, nos hace sentir disminuidos. En una cena un Señor invita a su casa a unos amigos, preparaba la comida su esposa, de pura casualidad concurría un famoso chef. En un momento que la Sra. traía el siguiente plato, comentó que lo que comieron recién es una comida que hacia mi abuela, le agregué algo mío, la cociné en una olla especial que compré hace apenas unos días, dice que sabe exquisita, pero creo que al Señor Pablo no será desconocida por ser tan buen chef. Se equivoca señora dijo Pablo, yo nunca usé  la olla, ni tampoco la exquisitez que usted cocinó, aprovecho para felicitarla por su buen gusto, tenga la seguridad que la probaré en la próxima oportunidad.                                               

Preguntando si el Señor Pablo conocía la olla, fue genial, porque dejo a la señora sumamente agradecida y demostró ser conocedor del alma humana.                                                                         Aquí se demuestra cuánto vale no ser vanidoso y demostrar que no todo lo sabemos, o despreciamos los gustos de los demás, no sé, dos palabras que nos abre nuevos caminos y puede hacer feliz a otros, importante no.

14/11/2000

*** Roque Severo (1922-2003). Juarense como el resto de su familia, fue el mayor de 5 hermanos. Lector empedernido de temas variados, con el tiempo se dedicó a la escritura, sobre todo de cuentos que enviaba a una revista chilena con sede en Temuco, para su publicación, actividad que lo encontró hasta sus últimos años de vida. También supo colaborar con  artículos para los periódicos locales Patria Nuestra, Tribuna y El Fénix. En esta edición, publicamos uno de sus múltiples trabajos.           


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