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18 de abril de 2019

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Conductas autolesivas y suicidio adolescente

05/02/2019

"Creemos que hablar del tema es uno de los factores del trabajo preventivo" Por José María Iarussi

La adolescencia es sin ninguna duda una edad de revolución, acomodamiento y cambios que a veces resultan problemáticos para un número importante de esa población. La mayoría de las veces esos dificultades pasen desapercibidas para el entorno de esa franja etaria. En algunos casos cuando se visualizan es porque el adolecente pasa directamente al acto con conductas autolesivas, al intento de suicidio o al suicidio. Para ahondar sobre el suicidio adolescente y las posibilidades de prevención consultamos a la Psicóloga Josefina Gómez integrante del equipo de Salud Mental del Hospital Municipal.


Hablar es prevenir

Durante el año 2018, en el marco del Día Mundial de la salud Mental (10 de octubre) el equipo de Salud Mental de nuestra ciudad encaró una serie de actividades que tuvieron como temática el suicidio adolescente. Las charlas que se organizaron estuvieron abiertas a profesionales de la salud, a educadores, pero también a la comunidad en general, algo que se hacía por primera vez. "Elegimos el tema de las conductas autolesivas en niños y adolescentes por dos razones, una porque es motivo de los mayores ingresos de niños y adolescentes a guardia hospitalaria y por otro lado porque consideramos que es un tema del cual se habla poco por el prejuicio social que hay sobre los temas relacionados a la salud mental" dijo Gómez y agregó que "creemos que hablar del tema es uno de los factores o primeros eslabones del trabajo preventivo".


¿Desde qué ingresaste al equipo hay un aumento de estas conductas autolesivas en adolescentes?

JG: Es un tema a nivel mundial. A veces nos vamos a los extremos y algunos piensan que los problemas de salud mental son bajos y sin embargo la estadística muestra lo contrario. Desde La OMS (Organización Mundial de la Salud) y el Ministerio de Salud a nivel nacional indica que esto va en aumento, que es una problemática creciente, lo que no implica que debamos asustarnos sino tomar ciertas medidas. En general si hablamos de toda la población, no solamente de niños y adolescentes, la mayor incidencia de problemas en salud mental tienen que ver con trastornos del estado de ánimo, depresión, consumo problemático de sustancias. En el caso puntual de las conductas autolesivas, yo trabajo en el hospital desde el año 2011 y la demanda va creciendopor lo que vemos en la guardia que hacemos desde el servicio de guardias pasivas que hacemos desde el equipo de salud mental. 


¿Hay una razón para este aumento?

JG: Si pensamos desde la psicología, los adolescentes siempre atraviesan esa etapa de revolución, de cambios, de transformación tanto física como psíquica y ahí generalmente surge mucha sintomatología que tiene con mostrar ese desborde propio del adolescente. Creo que este crecimiento que nosotros notamos en la atención en la guardia tiene que ver con esta época que deja la palabra de lado.Debemos potenciar esos espacios de referencia como son para un adolescente la familia y la escuela para poder escuchar y visibilizar lo que les pasa a los adolescentes. En esa edad los problemas se potencian de alguna manera y entonces a veces al noencontrar ningún tipo de solución, buscan esa salida del corte, de la intoxicación, que a veces no se ve.   


Conductas autolesivas y suicidio

Gómez expresó que hay que diferenciar lo que son las conductas autolesivas de lo que sería un intento de suicidio o al suicidio consumado. "Debemos pensar esto como un proceso. Generalmente el suicidio se piensa como algo individual y en realidad hay que pensarlo como algo complejo e integral, donde no solo está implicada la persona sino todo el contexto. No es lo mismo aquel que se intenta suicidar, con el objetivo de darse muerte de aquel que ingresa con cortes en los brazos, lo que no significa que sea menor.  Hay que tenerlo en cuenta porque eso puede seguir avanzando y constituirse en una ideación suicida o en un intento suicida propiamente dicho. Pero hay que diferenciarlo. Generalmente en los adolescentes no hay una idea de muerte, el adolescente no es que se quiere morir.A veces es algo que no puede decir a su entorno y lo muestra a través de alguna de estas conductas." Por otra parte dijo que "los chicos viven todo el tiempo conectados y muestran muchas cosas en las redes que pasan desapercibidas para los adultos. Hemos tenido casos en donde el adolescente antes de tener determinada conducta había dado señales en la red social. Antes de este tipo de conductas siempre hay señales, el problema es poder visibilizarlas".


¿Qué referencian los adolescentes atendidos con este tipo de conductas?

JG: Encontramos muchos problemas vinculares, entre los mismos adolescentes o entre ellos y los adultos. No hablo de un descuido a nivel familiar pero si de un distanciamiento afectivo.Han cambiado a través del tiempo las pautas comunicacionales y si bien es difícil hablar con un adolescente esta época también ha sumado para esa distancia afectiva. El adolescente lo que necesita es ser mirado.  A veces las relaciones de noviazgo que se rompen generan ese impulso de daño a sí mismo por no encontrar en ese momento herramientas para resolver de manera más saludable el problema. 


¿Hay jóvenes que se acercan solos a pedir ayuda al equipo?

Hay chicos que piden ayuda en las escuelas y de ahí llegan aquí. Pero siempre deben saber que se informará a la familia. Creo que entre los adolescentes está más naturalizado esto de hablar con un psicólogo, a veces las mayores trabas vienen de los adultos. Hay muchos adultos que les cuesta pedir ayuda y siguen asociando a la psicología y la psiquiatría con la locura. O dicen "no creo".


¿Los jóvenes que han sido asistidos logran superar esa etapa?

JG: En general lo superan. No estamos hablando de una patología crónica y consumada sino de una crisis vital, transitoria del adolescente. En otros casos puede ocurrir que se reitere e ingrese nuevamente a la guardia. Siempre tratamos de tener un seguimiento del caso ya sea a través de la trabajadora social u otro miembro del equipo, incluso acercándonos al domicilio o lo citamos para que vengan ellos para que tengan un tratamiento después del ingreso por guardia. Hay casos que evolucionan favorablemente, la mayoría,  y otros que requieren de más presencia. 


¿La conectividad de los adultos también aleja la posibilidad de ese diálogo perdido?

JG: Creo que la comunicación no es para demonizarla  pero si para ser respetuosos. No puede pasar la vida por lo virtual. Así perdemos la posibilidad del cara a cara, del lazo afectivo con un hijo, cuestiones vinculares que son fundamentales. A veces en consultas los padres expresan preocupación por cómo sacarlos de tanto tiempo frente a la Play o el celular y ellos mismos vienen  a la consulta pendientesdel celular. Creo que todos deberíamos pensar en una forma responsable de uso. 


¿La depresión, la tristeza, el profundo silencio comunicacional son señales para ponernos en alerta?

JG: Está bueno diferenciar lo que es la depresión de la tristeza. Generalmente el suicidio está asociado a la depresión. Generalmente cuando pasa un suicidio en nuestra ciudad, la gente desde el sentido común dice «Ahh?estaba deprimido», pero lo que hay que decir es que no todas las personas que cursan una depresión van a tener ideas suicidas o van a pensar en el suicidio. Y no todas las personas que se suicidan estaban depresivas. En el suicidio hay factores multicausales. Si hay que tener en cuenta que es un cambio de ánimo y que la persona no se va a encontrar bien, pero también podemos tener cambios de conducta como el aislamiento, el distanciamiento de los lazos afectivos, de familia o amistades.Hay factores que pueden ser observados en la escuela que es un lugar donde pasan mucho tiempo los adolescentes como pueden ser los cambios de conducta, en el aprendizaje, en la forma de vincularse con sus compañeros o en la forma de estar. 


¿El bullying es causal de conductas autolesivas?

JG: Si bien el bullying no es un nombre impuesto desde la psicología, es una problemática que habla de la violencia en el ambiente escolar. Hay que diferenciar, una cosa es una pelea, un problema de un día y otra cosa es que un niño o un adolescente se sientan hostigados sistemáticamente en el ambiente donde debe estar todo el tiempo. Si puede llevar a ideación suicida porque el joven no encuentra modos de resolución. Generalmente son víctimas de estos acosos los niños o adolescentes más introvertidos, que les cuesta expresar lo que les pasa, contar y confiar en alguien para poder resolverlo. Entonces en ese silencio donde está imposibilitada la palabra aparece el acto como respuesta.


¿Hay caso visibilizados desde el servicio de Salud Mental por el juego de la Ballena Azul?

JG: No hemos tenido, pero si se ha hablado mucho del tema en el equipo. Se ha trabajado mucho sobre la temática porque se considera una problemática riesgosa. A veces los jóvenes no tienen modelos de identificaciones y se apegan a cualquier cosa que surja. Esto de la Ballena Azul juega justamente con la identidad del adolescente y esto de ir trasgrediendo los límites, de ir apostando siempre un poco más-.


¿Desde los servicios educativos se acercan al equipo de Salud Mental para solicitar ayuda con determinados situaciones?

JG: Trabajamos con todos los equipos de orientación escolar. En cuanto a niños y adolescentes en el sistema público la mayor cantidad de demanda viene del sector educativo. El hecho de ser una comunidad donde todo está cerca, el contacto es permanente y más fluido. Es un trabajo exhaustivo que requiere constancia para poder llevarlo adelante, pero es la forma en que hay que trabajar.


¿Qué pasa  cuando la familia se entera de lo informado por la escuela?

JG: Siempre decimos a los equipos educativos que se le informe al adolescente que ellos van a tener que informar a los padres para que no quede en un secreto que luego genere un conflicto. Hay casos en que vemos padres sorprendidos pero también otros que veían ciertas conductas pero que pensaron que se iban a ir resolviendo o que iban a poder resolverlas de otra manera. Si bien esta bueno hacer consultas tampoco está bueno psicologizar todoporque no todo se va a resolver en el espacio de un consultorio, por eso siempre apuntamos al trabajo en conjunto.


¿Esto de que algunas casas parezcan farmacias y el aumento de medicación de libre circulación potencia los riesgos de conductas lesivas?

JG: Hay un mayor acceso a la información y a los medicamentos, sobre todo a los psicofármacos. Eso hace más accesible la posibilidad de intoxicaciones. Siempre lo hablamos en el equipo, que nosotros a los 12 o 13 no sabíamos lo que era un Clonazepan y ahora eso está metido en la vida diaria de las personas. Esto tiene que ver con la medicalización de la vida cotidiana, con la medicalización del dolor o el sufrimiento, estamos en una época en la que no soportamos sufrir por un instante, entonces ante la menor aparición de dolor o sufrimiento tratamos de taparlo con algo y la medicación aparece como una alternativa eficaz. Tampoco hay que demonizar a la medicación porque hay situaciones en las que es necesario medicar. Por eso es necesario diferenciar lo que es la medicación de la medicalización que es el abuso. 


¿Los casos de abuso sexual pueden conducir posteriormente a conductas lesivas o intentos de suicidio?

JG: Es un tema complejo el abuso sexual en la infancia. Si puede tener como sintomatología, no en el momento, sino posteriormente. Por ejemplo una niña que ha sido abusada en su temprana infancia (3 a 5 años) quizás no muestre ningún tipo de conducta extraña y en el momento de la adolescencia, que es un momento complejo, surja algún tipo de cambio de conducta, algunas autolesivas o una ideación suicida.  


¿Los problemas de los adultos tan expuestos colaboran en sumarles otros a los propios de los adolescentes?

JG: Celebro que se pueda hablar en el entorno del joven de temas que en otras épocas no se hablaba. Ya sea sexualidad, muerte, u otros temas tabú que antes la familia no hablaba. Creo que lo que no está bueno es que los chicos queden en el medio de un conflicto de adultos, Hay que correrlos de ciertas problemáticas familiares o de adultos. Pero si hablar de forma responsable de temáticas que antes se pasaban por alto.








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