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23 de agosto de 2019

Locales

Cuando lo conocido y experimentado, aún, genera dificultad (primera parte)

15/07/2019

Las segundas lactancias también pueden resultar cuesta arriba y costar un poco más, a pesar de haber transitado el camino. Esta vez mi charla es con Flavia, que camina su puerperio con Julia, de casi dos meses y Lisandro de dos años. Sus lactancias no se parecieron en nada y el haberle dado la teta a su primer hijo, no significo la facilidad ni la sencillez a la hora de llevarlo a cabo con Julia, por lo menos, no al principio.

Flavia me esperaba con el mate y su pequeña Julia en la teta, era una mañana fría y empezamos a conversar sobre sus lactancias como primer tema.  "Con Lisandro siempre digo que nos hizo todo re fácil, cuando nació enseguida se prendió a la teta, a la madrugada de esa noche fueron las primeras horas que nos costaba un poco todo, después, una vez que llegamos a casa a los dos días cuando me empezó a  bajar la leche, ahí si estuve un poco congestionada, pero después me saque una vez y no necesite mas sacaleche, el empezó a tomar y se descongestionaron solas las mamas, enseguida los dos: él y yo le tomamos la mano", comienza Flavia contándome sobre  sus experiencias de dar la teta a sus hijos.  "En cambio, con Julia no, que creo también que fue un poco porque creí que la tenía clara y no, también se prendió enseguida a la teta, ella nació 20.34 y a las 21 estaba en la teta, tomo re bien pero se me  empezaron a agrietar y a lastimar los pezones y cuando llegamos a casa, se me lastimaron más". Flavia me transmite que fueron días complicados, en dos etapas : una primera en la que se le lastimaron y le dolían mucho las mamas, ambas lloraban, después tuvieron  dos o tres días donde todo fue  mejorando, parecía que salían y cayeron otra vez en el dolor, en la angustia. Fueron 10, 11 días, más no, los tiene contados. "Pero lo importante es que llegamos y ahora Julia la tiene re clara y a diferencia de Lisandro, con ella probé otras posiciones, a Lisandro siempre le di la teta de la misma manera, la tradicional, sentada, con ella probé a caballito, invertida, acostada", me cuenta.

 A Lisandro lo amamanto hasta los 8 meses no porque ella quiso, sino porque así lo determino su hijo, fue un destete natural. "Cuando yo empiezo a trabajar que arranque a los 4 meses, a los 3 empecé a querer sacarme leche y guardar y ahí me paso que me extraía re poquito. Tenía 2 días que iba a la guardería, salía de una escuela le daba la teta y después continuaba, le dejaba lo que me sacaba y el refuerzo que le hacía al mediodía  y ahí cuando tuve que empezar a sacarme como vi que no podía, nose yo lo ponía en la teta él tomaba y se llenaba, pero yo me quería sacar y no me salía, no me salía lo suficiente.  Yo creo que todo fue el saber que volvía a trabajar, me imaginaba el frezer lleno de tarritos y nunca paso, nunca", me dice.  Hay factores negativos como el stress, la preocupación de la vuelta al trabajo (este tema también lo desarrollaremos en el espacio),  el pasar de maternar  y estar todo el día con nuestros bebés a tener que dejarlos siendo tan dependientes de nosotras, que hacen que la lactancia se convierta en un carrera de obstáculos  y también pensar y reflexionar que  los tiempos de la maternidad  no tienen nada que ver con el ritmo del trabajo, son diametralmente opuestos.  Los tiempos de la sociedad nada comprenden de puerperios, disponibilidad emocional  y demandas del recién nacido y esto se ve reflejado en las licencias por maternidad y paternidad que tan insuficientes son, en la falta de espacios para amamantar en cada lugar que vamos con nuestros hijos  y el tener que extraerse leche en lugares incomodos e inapropiados. Por eso siempre desde este espacio, hago hincapié en que el éxito de la lactancia no  depende solamente de la mamá, sino de toda la sociedad. La lactancia se debe naturalizar, visibilizar, fomentar y apoyar, SIEMPRE y es una tarea en conjunto.

Al conversar sobre los miedos y preocupaciones, que todos las familias atravesamos inevitablemente cuando criamos me dice: "Yo creo que un poco lo que me pasó con Lisandro es  que creí que iba a ser de una manera y fue de otra, creí que iba a ser una de esas mamas que se pusiera al lado para ver si respiraba, si la teta lo estaba alimentando, ir al pediatra y que no aumente".  Flavia y Juan, su compañero,  tenían los miedos e incertidumbre de saber si estaban haciendo bien las cosas, y  cuando lo tuvieron ahí no les paso nunca.  "Pero igual nosotros siempre decimos con Juan que creemos que es por nuestra confianza, nosotros al creer que lo íbamos a poder hacer bien y fue así, hacer las cosas de la mejor manera .Todos los días nos preguntábamos como sería el momento en que ellos se conocieran y fue muy emocionante, Lisandro que no dejaba de ser un bebé, se llevan dos años y un mes fue una mezcla de emociones.  Ahora mamá esta compartida y  Juan, está muy abocado a Lisandro, su rol es fuerte ahí. Lisandro se dio cuenta de que mamá esta compartida y papá está ahí, para él".

También hablamos de los mitos y creencias limitantes que siempre escuchamos las mamás, que por lo general empiezan cuando estamos embarazadas, continúan en la lactancia y se extienden hasta la crianza. El dar la teta a veces, desafortunadamente, da lugar a comentarios que nunca llegan para sumar, que como hablábamos en la nota anterior, los doctores Fernández me manifestaban como marcan y dejan huella y lo dañinos que pueden resultar si la mamá no está informada, se siente sola y además está  atravesando el puerperio, el primer escenario que pisa la mujer al convertirse en madre.  Entre los mitos que mencionamos y ambas coincidimos fueron: el famoso no tuve leche, siguiendo por el popular dar la teta con horarios, un ratito de esta y otro poquito de la otra. 

Julieta Corridor ?julietacorridor@gmail.com


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