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24 de septiembre de 2020

Locales

La historia de María, puede ser un espejo

13/09/2020

Una breve historia María que nos muestra hechos cotidianos que no debemos aceptar. Mucho menos acostumbrarnos a que sean "la noticia del día" en un "barrio cualquiera", con domicilio "en esta ciudad" o "en la tuya" (lector/a). Esta mujer, trabajadora, con grandes sueños y noches sin dormir. Con una familia a la que le dedicó su vida impregnándola de amor y recibiendo un tímido eco de parte de algunos de los 6 integrantes de su hogar. Incluidos ella y su esposo, a quien llamaremos Miguel.

Cuando niña

María, desde pequeña supo lo que era ser responsable. Padres trabajadores fueron deslindando responsabilidades en la hija mayor. Tenía 4 hermanos. Dos varones, los mayores y dos hermanas. Todos quedaban a cargo de María a partir del fallecimiento de la abuela. "La mayor" tenía 11 años.

María era "madre sustituta" y "hermana mayor". Cada queja de sus hermanos a la llegada de sus padres, era un motivo para que las reprensiones y cachetazos, fueran para María.

Una vida que nadie desea. A pesar de eso, María cada día se levantaba con la esperanza de que a la noche hubiera besos, caricias, y mucho amor para ella, como había para sus hermanos. Nada ocurría hasta que comenzó su vuelo hacia una vida distinta y con el amor soñado.

Nunca guardó rencor para sus hermanos, a pesar que sus quejas no eran reales. "La mayor", como la mencionaban sus padres. Siempre los trató con mucho amor. Los vecinos cuando oían gritos en el hogar, eran porque estaban sus padres y la destinataria era ella.

Cuando decidió volar

Un buen día mantuvo una charla entretenida con un chico al que conocía de "la ruta diaria" que transitaba de lunes a viernes, Más de una vez fueron juntos. Él trabajaba un poco más adelante. Era 5 años mayor que nuestra protagonista. Su nombre Miguel Ángel.

Pasó un poco tiempo y las propuestas de "su chico" fueron todas positivas para la mente y el corazón de María. Tanto que aceptó hablar con sus padres para decir que se casaba. Suponiendo la reacción de sus progenitores, programó el aviso con poco tiempo de anticipación. Estaba segura que hasta el casamiento serían días interminables. Lamentablemente no se equivocó.

Construyendo su propio hogar y familia

Su matrimonio con Miguel Ángel al principio fue lo soñado. Mucho amor, regalos, muchas risas, pocas salidas y pocas amistades. Muy casera la relación entre ambos. Él conservaba el mismo trabajo en un corralón de materiales. Con todo lo que logró ahí construyó su vivienda.

En 5 años de casados ya tenían tres hijos. Hugo 4, Néstor 2 y Luca de 1. Y deseaban la nena. Ella nació cuando el mayor tenía 10 y ellos llevaban 11 años de casados.

María siempre en su hogar. Lavando, limpiando, cuidando sus hijos. Jugando con ellos, atendiendo a su esposo que llegaba del trabajo "cansado, agotado, de mal humor por los problemas laborales, por el dinero que no alcanzaba, porque era el único que trabajaba en la casa, porque nunca podía comprender en qué gastaba su esposa los 300 o 500 pesos que dejaba a veces (cuando se acordaba) para que comprara la comida y una cerveza para que estuviera bien helada a las 17 cuando llegaba".

Obvio que una situación como la que vivía Miguel Ángel era muy difícil. Así que para recargar energías comenzó a quedarse en un club a distraerse con amigos. Llegaba a su casa a ducharse, dormir y soñar con levantarse para ir a trabajar.

Había noches que ella caía agotada de haber andado todo el día manteniendo la casa ordenada, todo limpio, atender sus hijos, la ropa, alimentarlos, llevarlos y retirarlos de los colegios (no había combi) y recorrer las 30 cuadras ida y vuelta, la cansaban. El Jefe de hogar no veía nada de todo eso y no creía que fuera así.

Esa duda nunca la ocultó: En los 15 o 20 minutos que duraba su tiempo entre acostarse y dormir, se lo hacía saber a María. Una noche empezó su esposo "con justificada razón" a reclamar porque no había cerveza, ella "malgastó dinero en el almacén y los 500 pesos no alcanzaron para alimentos y cerveza". "Erróneamente" ella dio prioridad a la comida de sus hijos antes que a la cerveza de su esposo. "Tan mal estuvo" que le costó una serie de cachetazos, gritos y el aviso de que consiga dinero como pueda para alimentar a sus hijos.

Comenzó a hacer lavados, planchados y una vecina le regaló una máquina de coser ropa. Aprendió a usarla muy bien y con eso logró remplazar los 500 que no dejaba su esposo. María recibía 500 pesos por lo que le ocupaba 1 hora de trabajo.

Las noches no cambiaban. Gritos, golpes, hasta que él prometió pegarle y ella dijo: Y si pruebas yéndote y nos dejas que vivamos solos? No quiero revivir historias pasadas. Quiero un mundo de amor y buenos ratos. Los vivo con nuestros hijos, hasta que llegas vos. No es necesario que nos lastimemos ni la pasemos mal. Terminemos, pero hagamos las cosas bien. Los chicos no deben vivir en un lugar violento".

A él no le gustó. Rompió cosas mientras recorría el hogar. Oyó el llanto y lanzó durísimas palabras hasta que tocaron timbre. En la puerta varios policías. De inmediato fue detenido.

Rosana, valiente vecina lo denunció. Antes, una madre decidió poner fin a una relación que "se construye" con pequeños detalles. Se derrumba cuando alguien dice basta.

Conclusión: Quizá tu vida se parezca a la de Maria. La decisión está en tus manos. Quizá en tu vida haya un Miguel. No le toleres la más mínima excusa. Nadie mejor que tu conciencia para saber de sus razones. Nada justifica su violencia. No lo excuses. Te dañas y dañas también a tus hijos.

Quizá vos seas Rosana: no dudes en convertirte en protagonista. No es de mala gente aportar a la solución de un problema que parece pequeño, pero puede alcanzar un final trágico.

Lo que está mal se construye de muchas maneras. En muchos casos cuenta con la complicidad de hombres y mujeres que lo aceptan.

jcantero@elfenixdigital.com

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