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8 de agosto de 2020

Notas de opinión

Las verdades sobre la mesa

03/07/2020

Por Marianela Martínez

¿Quién dijo?

Hace unos días atrás mi madre me llama por teléfono, preocupada me cuenta que leyó una noticia que había recibido por whatsapp, donde se trataba de un niño hindú profetizando sucesos. 

Le pedí que me compartiera el mensaje y al leerlo lo primero que hice fue buscar la verosimilitud de tal noticia. Qué medio la difundió? Cuál es la fuente? Quién dijo? En fin,

una serie de eslabones para lograr que ella no tenga semejante confusión.

Algo que me dé alguna señal de veracidad, suena irónico? 


La industria de producir

Pasado este episodio traté de reflexionar cómo los medios de comunicación y las plataformas multimediales producen toneladas de información por día, cómo chequear tanto caudal de "hechos", porque, qué es una información sino un dato que refiere acerca de algo, es decir, tengo el conocimiento que me permite precisar un hecho.

La información, contraria a la desinformación, se construye a partir de datos supervisados (Súper! visados) y ordenados, que más tarde estos serán el tejido de un mensaje basado en el conocimiento de un relato, como expliqué anteriormente.

Ahora bien, esto me obliga a mí como comunicadora a reflexionar sobre la tendenciosa idea de vender noticias no importa a costa de qué ni quienes o si fueron chequeadas, da la impresión de que hay un nivel de impunidad que termina  bastardeando hasta la misma acción de informar. 

¿Cuánta información leemos por día? De todo ese caudal, buscamos el origen, su verdad, su fuente? ¿Discernimos o comparamos con otros medios sobre esa supuesta realidad?


Catalizadores sociales

Esto lleva a plantearme qué tipo de información comparto, al sentirme responsable de la

confusión que puedo causar en una o más personas,  reveo mi rol como productora y distribuidora de datos. 

Porque quienes generan las noticias tienen distribuidores puerta a puerta, si, 

hablamos de la opinión pública quien no puede ni debe ser manipulada a gusto de mercenarios de la desinformación, 

Todo lo contrario es un deber generar informes de calidad con los respectivos pasos éticos y ofrecer a la ciudadanía un derecho a una noticia neutral.

Y siguiendo con dicha reflexión no es casualidad que el término acuñado por Thomas Macaulay 

(Iré a chequear ese apellido) en el siglo XIX expresaba como el cuarto poder refería a los medios de comunicación, es así que entendemos que la  información es un poder influyente, sin embargo más poder lleva la raíz del conocimiento si sabemos buscar y cotejar aquello 

que se nos presenta, pasamos de ser sujetos pasivos a crearnos como sujetos activos.

La libertad de prensa hoy se ve soslayada con ciertas contradicciones en la ética periodística, no es grato observar que, como mi madre, hay cientos de personas trastabillando con este tipo de cinismo que son las falsas noticias. Nuestra responsabilidad como consumidores de noticias es no dormir bajo la sombra de una bestia que quiere devorarlo todo en su afán de ser primicia, es así como manipula, engaña o confunde, por intereses comerciales, para responder a determinados sectores políticos o hasta lo más banal idea que es obtener "likes" en una página monetizada.


Miremos a través del espejo

Hago una pausa, iré a hacerme un té y reflexionar todas estas palabras que aquí he ordenado.

Necesito repensar  sobre qué servicio le ofrecemos a las personas que se acercan por curiosidad o con el fin de dilucidar algún hecho.

Si lo transfiero a mi vida personal, decir la verdad es un acto de valentía majestuosa, un acto de aclarar sin actuar subrepticiamente, entonces cuál es mi rol como persona y comunicadora?

El mismo principio ético, no digo una verdad en el auditorio y una mentira en mi casa.

Nadie aplaude cuando descubre que ha sido manipulado, verdad? Y si la tarea es nuestra? Y si empezamos a vernos como reactores de acción?

Se trata de construir preguntas en el escenario periodístico, se trata de recibir un mensaje 

y desglosarlo hasta que quede hecho polvo y volverlo a rehacer con nuestro discernimiento, con nuestra  participación activa como ciudadanos de una sociedad en constante cambio.

Desde la ignorancia y la desinformación nos puede atravesar la sombra de una gran incertidumbre,son días para el mundo de grandes pruebas, días donde a cada uno de nosotros  nos conmueve la distancia, la cercanía, la ilusión, la espera, la agonía, la alegría a través de las noticias.


La contracara de un escenario hostil

La responsabilidad es de todos, no busco culpable, no es "quién fue". Es salvemos entre todos

este océano de palabras y profundicemos la verdad ante los acontecimientos.

A quien desea mal informar allá ellos con su argucia, cuidémonos de la manipulación grotesca.

No obstante, en este antagonismo existen medios informativos con una responsabilidad, capacidad y entrega absoluta a una noticia formada bajo los principios donde se valora al lector no subestimando su lugar sino haciéndolo partícipe de la transparencia de la realidad y logrando una sociedad más armoniosa y equilibrada a la hora de revelar los acontecimientos cotidianos. La verificación de la información es en estos tiempos  nuestra tarea más desafiante ante tanta mal intención,  es así que la educación de la ciudadanía se retroalimente de comunicadores con gran respeto por la opinión pública.

Sería utópico pretender que todos los medios fueran transparentes a la hora de contar, pero nos conformamos con dar la mejor versión de nuestra profesión. El Fénix está comprometido en esta misión de formar parte de un periodismo nuevo y consciente al que enaltecemos día a día desde la redacción acercando la noticia con condimentos éticos claros y desinteresados. 

Celebremos los principios fundamentales de la libertad defendiendo a los medios que si desean contribuir al respeto de la dignidad de los interlocutores que está ligada al derecho humano fundamental que es la comunicación, es decir, nuestro criterio informativo se impone ante los criterios del mercado.


Pienso y luego comunico

Antes de compartir, releamos, antes de releer, busquemos otras fuentes, antes de buscar otras fuentes empaticemos con cada palabra escrita. 

Aquellos que escriben la noticia, lo mismo, los que cocemos a través de un teclado una nota y se publica, afectamos a cada uno de manera diferente. 

Cuanto más neutral, ordenados y responsables seamos a la hora de comunicar serán

menos los efectos dañinos.


¿Sabes que es un Challenge?

El diario Perfil por estos días ha publicado lo que dió a llamar "el desafío de la "desinformación" 

y no lo pongo en mayúscula porque no hay que darle tanta entidad a lo negativo sino enfocarnos en lo positivo, este medio junto a "Chequeado" (un grupo de periodistas abocados a chequear lo que circula como información en diferentes plataformas)

nos invita a repensar los contenidos, que nos tomemos un momento y reflexionemos antes de compartir para protegernos de esta nueva " infodemia". 

¿Nos sumamos a este desafío??


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