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24 de septiembre de 2020

Notas de opinión

"Los hombres azules agotaron su paciencia"

10/09/2020

Efectivos de la Policía Bonaerense, con un fuerte respaldo de las familias, se manifestaron en distintos lugares de la Provincia de Buenos Aires. El reclamo fue escuchado por las autoridades de la administración provincial que encabeza Axel Kicillof. No alcanzó para calmar los ánimos, que el reclamo con los 14 puntos fuera recibido por el Jefe de Policía Comisario General Daniel García.

"Los azules"

Significado o simbología del color azul. El color azul suele vincularse a la timidez, la introspección, la serenidad, la calma, la confianza y la credibilidad. También simboliza la tranquilidad, el control de la situación, el entendimiento y la protección.

Como verá, amigo lector, algunas cosas de estas, relacionadas con el color azul, parecen haberse perdido en las últimas horas. Sin entrar en cuestionamientos políticos y teniendo en cuenta charlas de hogar o en encuentros de amigos, podemos decir que "los hombres azules agotaron su paciencia" y ahí agregar "los entendemos".

Más de una vez quedamos asombrados, y aun así nos rebelamos contra ellos, cuando recibimos lamentables informaciones en la cual algún efectivo ha perdido la vida de manera cobarde a manos de la delincuencia. Esto sucede tanto en actos de servicio, como estando fuera de él. Ellos siempre están en el centro del debate. Ya sea por el accionar delictivo que lo convierte en víctima o por una reacción "apresurada" que lo convierte en victimario.

¿Víctimas o victimarios?

En otras palabras, el policía cada vez que actúa en contra del delito puede ser que al concluir el hecho esté en cualquiera de los dos extremos. Sin dudas que en este caso, el efectivo antes de ser víctima acepta ser sancionado por el uso de armas en su propia defensa.

Es injusto que el Estado lo capacite, lo prepare para defender de todas las maneras posibles los bienes del propio Estado y de la población en general dándole armas que al usarlas lo dejan al borde de la exoneración en la mayoría de los casos. Mientras que los delincuentes son poco menos que premiados luego de terminar con la vida de un uniformado. Leyes que van en contra de policía.

Muchas de las sanciones a las que se hacen pasibles los hombres de la bonaerense, se relacionan con tareas de seguridad a las que "son empujados" por los bajos salarios que reciben a cambio de ser guardianes y custodios con riesgo de vida.

Y esas tareas no deberían existir para ellos, porque cuando se calzan el uniforme llevan un desgaste adicional en su físico y mente, quitado al descanso obligatorio que le otorga su trabajo como policía. Es decir que el tiempo de franco es convertido por ellos en un trabajo adicional. Siempre arriesgando su vida.

Arriesgan la vida por 40 pesos

Y cuando el horario de descanso es dedicado a las horas CORES o extras (Polad), se arriesga la vida por 40 o 50 pesos. 

Es complejo el tema policial si solo lo analizamos teniendo en cuenta los malos policías. De ellos se tiene que encargar la justicia. Y de los buenos policías también, aplicando las leyes con firmeza y, en caso de existir contradicciones o dudas entre estas, solicitar a los legisladores las reformas necesarias.

Se les demanda y se los acusa, en muchos casos, de manera injusta ya que la tarea fundamental es prevenir los ilícitos. Les exigimos que trabajen de manera tal que rondemos el nivel de delito 0. Sin embargo se les atribuyen tareas en las que se necesitan de manera coordinada varias partes: personal, móviles y equipamiento conforme a la densidad territorial y/o poblacional a cuidar, por mencionar algunas.

Efecto "sábana corta"

Sabiendo que no existe tal coordinación, deben cumplir con otras tareas para lo cual no dan abasto. Se produce el efecto "sábana corta": se tapan la cabeza y se destapan los pies.

En nuestra ciudad vemos a diario policías que cumplen varias funciones. Y por consiguiente la función principal que es prevenir el delito, debe ser atendida a medias, en el mejor de los casos. Un ejemplo de esto es cuando cumplen tareas "rurales" en pleno centro de la ciudad: arriando vacas o caballos que recorren calles céntricas. En ese supuesto "trabajo" va el móvil de la cuadrícula que ya no cumple con su razón fundamental. Si desatiende las vacas o los caballos, nos enojamos porque no hacen nada para prevenir. Y si pasan cumpliendo tareas de "arrieros" los criticamos porque no están para eso.

No reparamos en que "la falta de organización de un Estado los pone en tareas que los alejan de la función principal". Siempre en el centro de la tormenta.

Es lógico entonces que un día, como lo que sucede por estas horas digan: nos merecemos un reclamo. 

Y es un reclamo que hace largo tiempo debió ocurrir, pero no es habitual este tipo de demandas tan ruidosa como merecida, en el ámbito de la Policía Bonaerense. Y no tiene nada que ver la política partidaria, solo algún distraído o influenciado puede asegurarlo. Quien analice el reclamo en el contexto de lo expuesto debe coincidir en su mayoría: a policía se le juntaron muchas cosas en contra y hoy dijeron basta.

Recargados en tareas por el Covid

Lo que sería un trabajo extra y por el mismo salario, tiene que ver con las tareas asignadas en el marco de la pandemia. Siempre que el caso se relacione con ayuda al prójimo ellos trabajan sin reclamos, pero las exigencias de las comunidades, los gobiernos "que son sus empleadores" (sí, porque en eso los gobiernos tienen potestad) y el cumplimiento del deber los supera y terminan siendo ineficientes.

No solo hay que pagarles sino también acompañarlos con decisiones políticas que modifiquen leyes y programas de seguridad acordes a lo existente.

En seguridad también debería haber una política de Estado, acorde a las leyes, equipamiento, personal y medios. Con eso y algo más, adaptar a las exigencias de las poblaciones a trabajar. Pero primero hay que solucionar estas demandas que salieron a la luz con las manifestaciones que hoy vemos.

Que respondan sin venganza

Es de esperar que las respuestas sean superiores a las sanciones a las que quedan expuestos muchos funcionarios policiales, que son la cara visible de una queja generalizada, aunque como sucede siempre, en todos los ámbitos, muchos "reclaman entre dientes".

jcantero@elfenixdigital.com 


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