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21 de octubre de 2020

Locales

"Terminar el tratamiento es como recibirte"

14/10/2020

Mes de la sensibilización y lucha contra el Cáncer de Mama: Entrevista a Valeria Fader. "Ninguna pintura puede contar porque ninguna transcurre. La pintura nos enfrenta a realidades definitivas, incambiables, inmóviles" escribe Octavio Paz en su relato el Mono Gramático. Es que en ninguna representación está la vida, como tampoco pueda contenerla esta nota. La existencia está en otro lado. Está por fuera de las palabras, de las pinturas, de la fotografía, de una crónica periodística. Pero vale la pena el intento. Esta es la historia de Valeria Fader en este mes de la sensibilización y lucha contra el Cáncer de Mama.

Aquel día

Valeria Fader siempre tiene una sonrisa a mano. Es su sello personal. En su nueva casa construida en familia y con amigos se puede observar que todos los días la vida vuelve a nacer un poco. Los dos hijos varones, Felipe y Manuel corren por ahí atrapando algunas imágenes con una cámara de fotos. Sebastián Bexiga, su marido, hace un café mientras va a detener el agua que riega unas plantas. Carmela, su hija mujer escucha atenta lo que ha vivido en carne propia en plena adolescencia.

Valeria nos cuenta que su cáncer de mama fue auto detectado. "Haciendo el auto examen descubrí una bolita que no salía en el examen de la ginecóloga y tampoco salía en la mamografía" y recalca que "depende el lugar donde te hagas el examen esas cosas salen en los estudios. Me lo descubrí las dos veces. La primera porque bajé mucho de peso y esa vez no era mala. Y después salió en el mismo lugar otra bolita y esta vez era maligno".

La noticia llegó de su mano, pero faltaba que un análisis lo confirmara. Respecto al médico dice que "Fue suave, con cariño. El primero me hizo una biopsia y lo manda a analizar. En el segundo de chusma, abrí los resultados y fui sabiendo algo. Y lo único que le pregunté fue: ¿Es malo?

¿Ese mismo día ya te presentó un plan?

V: El médico, García Allende me dijo que tenía que sacarlo porque se hicieron estudios para saber si había ramificaciones o solo en el lugar donde se palpó. Como se veían otras pequeñas manchas se decidió sacar todo. Me dijo, esos puntitos hoy no son cáncer pero de acá a 10 meses pueden serlo.

El día siguiente

Meses antes una amiga había pasado por lo mismo. "Fue un bajonazo enterarme lo de mi amiga. Y cuando estuve yo sentada en el consultorio decís: decime que no" y agrega que una vez enterado de lo suyo "le preguntaba a Marcia que seguía en el tratamiento".

El día que fue al médico buscar el resultado estaban toda la familia junta. "No sé si los más chiquitos entendieron, pero a Carmela le tuve que decir con las palabras exactas: Cáncer de mama".

¿Es difícil la palabra cáncer?

V: Hay veces que pesa. Cuando lo transitaba trataba de no pensar en la palabra. Tampoco me pregunté ¿Por qué a mí?, o como un enemigo. Cuando te dicen cáncer lo primero que pensás es me muero mañana. La sensación es esa porque eso está instalado. Encaré para salir adelante.

Algunas lágrimas brillan contra el sol que está cayendo detrás de un monte. Pero se repone rápidamente y sentencia "perdés una teta pero ganás otro montón de cosas. La familia, los amigos, el proyecto de esta casa sirvieron para enfocar la mente en otra cosa".

¿Para quién tenga que pasar este proceso recomendás ayuda psicológica?

V: Si. En la primera fui a la psicóloga, hice reiki. Esta vez le mandé toda una batería de cosas: psicólogo, homeópata, familia, amigos.

Valeria dice que sin generalizar, a veces a los médicos les falta ver al cáncer "no solo como la enfermedad sino que eso está metido en un ser humano que tiene un mundo a su alrededor" y cuenta que esta última vez cuando le dijo al médico que iba al homeópata me miró y cuando le conté que me había dado para tomar zinc, selenio y vitamina C, me dijo que eso ayudaba a las defensas. "Y si lo sabes porque no me lo ofreces".

La vida

Cuenta Valeria que en el centro donde se hace quimioterapia hay una campanita que hacen sonar cuando uno termina el tratamiento. "Terminar el tratamiento es como recibirte" sentencia.

Valeria nació en Capital Federal, pero después se crió en Ingeniero Maschwitz, partido de Escobar. Probó en varias carreras hasta que se encontró con la docencia. Empezó a trabajar allí y cuando Carmela tenía tres años llegaron a vivir a Benito Juárez. "Elegimos Juárez porque era lo más parecido a donde yo me crié, pero más seguro que donde vivíamos".

Actualmente Valeria transita un nuevo período de quimioterapia, sin embargo, esta vez sin descomposturas y menos agresivo con su pelo. Valeria dice que "una debe tener fe en el tratamiento médico, pero no solo hay que quedarse con la medicina tradicional. Con este nuevo diagnóstico dije si todo lo otro que hice poquito no alcanzó, agotemos la instancias. Y la verdad que voy re bien".

"En ningún cuadro, sin excluir a los que tienen por tema acontecimientos reales o sobrenaturales y a los que nos dan la impresión o la sensación de movimiento, pasa algo. En los cuadros las cosas están, no pasan" sentencia Octavio Paz en su relato El mono gramático. Y esta nota solo alcanza para mostrar que Valeria está, no para poder transmitir todo lo que pasa en su vida, en su lucha diaria. "no dejes de poner que el autoexamen mamario es re importante" dice Valeria antes de cortar la grabación. Y cumplo. Porque pese a algunas lágrimas, algunas sentencias de muerte que encarna la palabra cáncer en nuestra sociedad, fue una charla para reconsiderar las cosas importantes de la vida.


jmiarussi@elfenixdigital.com

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