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21 de agosto de 2019

Locales

Transformarse en mamá canguro

10/06/2019

Dar la teta a bebés prematuros (Segunda parte) En esta oportunidad y para seguir compartiendo experiencias de mamás gestantes de bebés prematuros y sus lactancias, hablamos con Alejandra, mamá de Pedro Valentín que nació con 34 semanas de gestación y de Facundo, que llego al mundo con 36. Tuvo hermosas vivencias a pesar de que todo se anticipó, se transformó en madre canguro y fue refugio de sus crías.

Alejandra me recibió en su consultorio, fue una entrevista breve pero contundente. Al salir de allí me fui con una sensación de tranquilidad calada en mi piel, esa seguridad que tenemos todas las mamás pero ante situaciones de preocupación nos cuesta encontrar, basta con tomar una bocanada de aire bien honda para volver a recuperarla.

Me cuenta que sus experiencias de mamá gestante de bebés prematuros fueron fantásticas. "Uno nunca se espera de tener hijos prematuros, lo que espera es un bebé de gesta normal y a término, pero bueno tuve la experiencia de mis dos hijos: uno de 34 semanas y otro de 36", me dice. Las evoluciones de sus niños fueron bien favorables. Ale además de ser mamá, es enfermera y me manifiesta la preocupación que tuvo en su momento al pensar en que secuelas podrían llegar a quedar en sus hijos. "Porque  el saber, interpretar y entender las cosas a veces no es tan bueno", me comenta. 

"La experiencia donde nacieron fue hermosa: pude amamantar, lo logre, nacieron  en Juárez, tuve la oportunidad de que nacieran acá. Solo el segundo, Facundo, al nacer dos semanas antes se notó la inmadurez tuvo problemas respiratorios, fue el que más compromiso presento, pero después los dos tomaron la teta. Pedro Valentín hasta el año y cuatro meses y el segundo hasta los 9 meses y se destetaron ambos de forma natural, fue algo divino", me cuenta. Sus lactancias fueron muy plenas y hay disfrute en su rostro al charlarlo.

En cuanto al contacto precoz, piel con piel con sus hijos después del parto, me cuenta que con el primero fue enseguida, en cambio, con el segundo, hubo que esperar un poco, porque tuvo un compromiso que se le llama distres transitorio, en este caso revertir la inmadurez de los pulmones. Me explico que su hijo lo pudo modificar y luego de esto fue el encuentro tan esperado. A la hora de hablar en profundidad de sus lactancias, me transmite que con su primer hijo fue una relación íntima, de dos. "Yo estaba predispuesta a amamantar, que no cualquiera lo está o desconoce. La lactancia es la primera vacuna que tu hijo recibe para fortalecer de por vida, tiene sus beneficios". Paciencia y persistencia, son las dos palabras que Alejandra me remarco para lograr la lactancia y creo que a todas las mamás que amamantamos o dieron la teta, nos hace un eco bien fuerte al pensar en el tema.

Desde su rol profesional me explica cómo se debe apoyar, no solo a la mamá sino también a la familia, a la hora de hablar de lactancia y de la importancia que esto conlleva. "Nosotros, como familia lo atravesamos muy bien porque veíamos la evolución. Fui mamá canguro,  fue lo más? la lactancia siempre la mantuvimos, accedía a sus necesidades. La lactancia en un bebé internado es según sus necesidades, igual que en un bebé a término. Cuando es prematuro el niño requiere más, el método mamá canguro nos permite el contacto piel con piel y el bebé se relaja. El contacto físico con la mamá tiene mucho que ver y ahí de a poquito se va presentando la conexión, una va perdiendo el miedo, el temor. El amor contempla muchas necesidades y el estar tranquila, también", me manifiesta.

El método madre canguro* que Alejandra llevo adelante con sus dos hijos, "es la atención a los niños prematuros manteniéndolos en contacto piel a piel con su mamá.Es un método eficaz y fácil de aplicar que fomenta la salud y el bienestar tanto de los recién nacidos prematuros, como de los nacidos a término.Los primeros en presentar este método fueron los doctores Rey y Martínez en Bogotá, Colombia,donde se desarrolló como alternativa a los cuidados en incubadora, inadecuados e insuficientes, dispensados a recién nacidos prematuros que habían superado dificultades iniciales y que necesitaban únicamente alimentarse y crecer".

También, con respecto a este método, me gustaría citar a Ibone Olza, psiquiatra infantil y perinatal,que en su texto "Laciencia de las madres", dice que está práctica es: "...el abrazo prolongado entre madres y recién nacidos que fue la norma a lo largo de la mayor parte de la historia humana, pero esta etiqueta afortunadamente ha generado un enorme volumen de investigaciones y un cambio profundo en la comprensión de la necesidad de amor que tienen todos los bebés. La medicina ha empezado a reconocer que las madres son las que mejor pueden cuidar a sus bebés...".

Continuando con su relato y haciendo referencia a su rol de enfermera dentro del servicio de maternidad local me comenta: "Yo como profesional siempre me fui formando, porque me apasiono lo que era maternidad y pediatría, una pasión dentro de mi profesión, siempre me gusto. Esto también me ayudo a que no me costara y estuve muy predispuesta".  Hablamos sobre como acompaño lactancias y que sintió mucho refugio en esto y tuvo la posibilidad de sentarse con la mamá y ayudar a las familias desde el momento inicial. También tocamos el tema de la lactancia y su trabajo: "Como mamá, mis hijos fueron deseados y di todo. Yo trabajaba 6 horas me extraía leche, la guardaba y el más grande tomó ese año y 4 meses,mi leche, fue algo que me lleno mucho como mamá, que no fue poco. Lo sostuve, todos los días me sacaba. Lactancia y trabajo son compatibles, tenía colegas que me cebaban mate mientras me extraía, me acompañaron mucho, fue una experiencia divina la que viví", me cuenta entre emociones que se reflejan en sus ojos perfectamente delineados.  

Cuando estábamos finalizando nuestra charla me agrega que lo ideal e importante es fomentar la lactancia, les brinda inmunidad a los recién nacidos, además del contacto, el apego y el conocimiento entre madre e hijo. Y me dice que para ella haber sido madre canguro fue sensacional:"...sea prematuro o no, igual hay que sostenerlo, todo lo que se logre es con amor.Como madre me siento plena", concluye.

Y como no sentir esa sensación, si todo se ha logrado desde el amor, la paciencia, la empatía y el poder que tenemos las madres de curarlo todo. Solo basta ponerlo al pecho bien cerquita del corazón.

* Organización Mundial de la Salud. (2004). Método Madre Canguro. Guía Práctica. [Archivo PDF]. Ginebra.

Julieta Corridor

 



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