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18 de enero de 2019

Deportes

Un bestseller escrito en equipo

02/01/2019

Por José María Iarussi Para Suplemento Anual 2018

"El deporte tiene el poder de transformar el mundo. Tiene el poder de inspirar, de unir a la gente como pocas otras cosas? Tiene más capacidad que los gobiernos de derribar barreras raciales".

Nelson Mandela

La pelota va al aire como un barrilete. Impulsada por la fuerza del humano que la empuja se esfuerza por vencer una ley de gravedad que insiste desde el principio de los tiempos en amarrar todo a la tierra. El cielo es un tentador espacio para conquistar. Varios seres humanos corren de pie y algunos otros subidos a vehículos cada vez más livianos tratan de vencer las fuerzas de un viento que por estos lares a veces quiere disfrazarse de "Pampero". Después, cuando el cuerpo no alcanza, se suben a poderosas máquinas cuyos motores braman como toros enfurecidos desafiando terrenos y curvas peligrosas para alcanzar velocidades que asustan a algunos y emocionan a otros.  

Se imagina usted, crea en lo que crea, un Dios mirando desde la comodidad de sus olimpos o sus celestiales aposentos un evento deportivo. Solo por un segundo imagínese la situación. Entonces sería lógico pensar que una lluvia torrencial de emoción inundaría los estadios, las canchas, los campos de juego. Quien podría no emocionarse ante una mujer o un hombre dominando con su pie una pelota, con su mano una paleta, las riendas de un caballo o el volante y la palanca de un automóvil. El deporte, como cualquier otra actividad humana interrelaciona lo visceral y lo racional. Se juega con la razón y se siente con las tripas. Basta ver los rostros en el final de un juego para darse cuenta de las marcas bestiales de la derrota o la euforia de un triunfo. Pero eso sería como leer el final de una novela y a veces lo interesante está en cómo se trama la historia. Y en el deporte esa trama se arma en equipo, aún en aquellos deportes a los que se los denomina individuales.

¿Qué hace que los hombres compitan? Me parece que ese es el punto para maravillarnos. Cuando el hombre realiza una actividad deportiva, más allá de ese premio que conlleva el triunfo hay algo más fuerte: el desafío personal. Y en ese desafío hay una competencia consigo mismo que no se ve en la cancha, ni en la pista, ni el campo de juego. Ese juego es interno, se ve en el tiempo y es mérito de la constancia, de la voluntad y el trabajo en equipo.


Prólogo

Detrás de todo éxito deportivo hay trabajo. Trabajo que no se transmite, que no se fotografía. Trabajo que solo comparten entrenadores y competidores. La historia de un triunfo o una derrota se escribe después del juego. Y en ese secreto anterior, en esa semilla germinal del deporte hay capítulos enteros que se escriben en la diaria del entrenamiento. La carrera, el estiramiento, los eventos para juntar fondos, las reuniones del club o el equipo, el picadito, la prueba del motor en un banco, el asado previo y el asado posterior, el laburar y competir, el viaje, la discusión en el café y más es apenas el prólogo de un tiempo menor que es la competencia misma. No hay edad, todo vale para encender ese fuego interno que lleva al ser humano a la competencia. Y creo que, en el deporte, como en una buena novela, la esencia está en el tejido interno de la trama. Los espectadores, como los lectores, seremos atrapados por esa historia cuando como en un buen espectáculo circense la magia, el malabarismo o el equilibrismo del deportista nos deje boquiabiertos, asombrados, estupefactos. Y creo que algo de eso hubo en el deporte local este año, porque aun aquellos que como quien escribe no somos afectos al deporte, en el 2018 fuimos sorprendidos por noticias del ámbito deportivo.

No importa si fueron triunfos o derrotas. Me maravillo ante aquellos que, aun trabajando o estudiando, dedicaron un rato más de su vida para sacarse la corbata o el uniforme para ir a entrenar. Ahí está la trama de la historia: en el esfuerzo individual y colectivo, en la planificación del juego, en la búsqueda de una profesionalización que en el interior cuesta el doble, en ese desgarro que te deja afuera de la cancha pero no del equipo, en ese partido que se suspende por lluvia y aumenta la ansiedad, en ese repuesto que no llega, en ese campo de juego que hay que regar y cuidar con mucho esfuerzo.


BestSeller

En una buena novela todos los personajes son importantes. Todos son partícipes de la historia, todos suman para que se pueda construir el argumento que da vida a la historia. A menudo en la lectura nos sucede que un personaje nos impacta más que otro y se nos queda grabado en la memoria. Llegar a fin de año, es como estar en las últimas páginas de una novela. Se acerca el final. Los grandes teóricos de la literatura tienen una fuerte vocación por rotular a los libros en categorías (policial, de aventuras, ciencia ficción, terror, románticos, etc), y a veces me reniego de eso. Lo importante, más allá de la categorización es si esa lectura, si esa obra construida desde la imaginación de un autor, me atrapó, me dejó una huella en el alma o me servirá para un pequeño espacio de mi futuro. Creo que el deporte local este año dejó eso y mucho más. Nombrar a cada uno de los protagonistas, que ya nombró una especialista en deporte, Carmen Remedios, en una nota publicada el día miércoles 19 y jueves 20 de diciembre (en este diario), con motivo de la entrega premios y reconocimientos en la Noche del Deporte Juarense, sería más que redundante.

Me quedo con las historias de esfuerzos diarios, de aquellas horas entregadas para el espectáculo deportivo, de aquellos triunfos que fueron vivados con bocinazos o de aquellas derrotas que encontraron refugio en el abrazo sincero de un compañero o en esa voluntad que repite al oído: "será la próxima".

No es esto una reseña literaria que intenta convencer a un lector para adquirir una novela. No es necesario escribir una reseña, los que aman el deporte o los que lo miramos de reojo sabemos que el 2018 fue un buen año para el deporte local. Bastaría hacer tan solo un poco de memoria para recordar que este año cada tantos días había una buena noticia del deporte local: un deportista era seleccionado para integrar una selección, otro adquiría proyección regional o nacional, un equipo triunfaba fuera de Juárez, una delegación conquistaba medallas en Los Bonaerenses sin importar las adversidades de la vida. Y detrás de cada una de esas participaciones, con triunfos o derrotas, había un grupo de gente que había confiado, que había colaborado, que había participado en una de esas tantas buenas historia del BestSeller escrito en equipo que ha sido el deporte local en el 2018.






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