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21 de agosto de 2019

Locales

Una pasión que reconstruye parte de nuestra historia

16/04/2019

Está no muy lejos de la casa de la infancia rodeado de zapatos y zapatillas. Sin embargo, ese es su trabajo pero no su pasión. La pasión está puesta en la historia de su terruño. Historia que en tiempos libres investiga a través de lecturas y diálogos con otros. Oscar Alberto Julianelli, más conocido como "Cacho", desanda el camino de aquellos que quizás estén más olvidados, con los que el relato histórico no ha sido del todo justo.

Habla con entusiasmo y por momentos cambia de posición como mirando desde arriba de un mangrullo el lejano pasado. Sus ojos parecen perderse en un horizonte imaginario, pampeano, cargado de luchas a donde va a buscar esos trozos de historias que nos quiere contar. Se declara apasionado por la conquista al desierto y es de allí donde surge su primer libro "Un alarido en el desierto".


Curriculum Vitae

Oscar Alberto Julianelli nació en Benito Juárez el 7 de Diciembre de 1948. Cursó sus estudios primarios en el Colegio de Hermanas y Escuela Nº 1. Se recibió de Bachiller en la Escuela Media de Benito Juárez. Escribió su primer libro en el mes de Octubre del año 2000 "Un alarido en el desierto", novela histórica referida al combate de San Antonio de Iraola. Luego llegaron otros libros como fueron "El pueblo de Don Mariano", "Entre amigos y parroquianos", Hicieron Historia", "A pura Nostalgia", otro sobre la vida en el automovilismo de Norberto Pascuali, que denominó "Un nene gigante". Otro fue la vida de Morales con "Alma en los puños" y el último "El tiempo de la pelota de tiento".

¿Cómo comienza esta relación con la historia local?

CJ: El interés mío por la historia es muy difícil que te surja a los 20 a o 30 años, es después de acumular años. Ya mayor me di cuenta la diferencia que había con aquella gente que había hecho algo por el pueblo pero que quedaba en el anonimato y otras que estaban elevados de manera superlativa. Me interesaba aquello que quedaba dormido, que no se hacía notar, aquella gente muy positiva para el pueblo que pasaba desapercibida durante generaciones. Me llamaba la atención la ingratitud con esa gente. ¿Cómo es posible que pase tanto tiempo y nadie sepa nada de él? Entonces pensé que eso había que testimoniarlo de alguna forma y esa fue la semilla de mi interés por la historia local.

¿Cuándo ese interés paso a la escritura?

CJ: Yo arranqué en el año 1998 con esta inquietud. Y en el 200 apareció mi primer libro. A mí en el colegio me llamaba la atención que llegaba el 13 de setiembre, que se conmemora la batalla de San Antonio de Iraola. Pero era solo conmemorar, ponerlo en la pizarra, algunos datos y al otro día volvíamos a la historia de San Martín que habíamos empezado en agosto. Y me preguntaba ¿Y esa batalla como se dio? ¿En qué contexto? Entonces quise indagar, porque me parecía imposible que salte de la nada. Siempre me interesó lo de la conquista del desierto. Luego leí el libro de Salvador Romero, basado en gran parte en partes de guerra, y aparecían tres lugares, la tapera, el cantón y el corral de San Antonio y quise saber si eran lo mismo o no. Y ahí encontré otra buena pregunta para indagar. 

Escucharlo es como hacer un viaje en el tiempo. Habla despacio, saborea cada palabra que remite a esos hechos históricos que lo cautivaron que sucedieron a pocos kilómetros de la planta urbana. "Un día le comenté a Mequetse de mis dudas y él me dijo que esos tres lugares lo confundían también. Y ahí comenzamos a investigar. Fuimos como diez veces a San Antonio cuando no se podía entrar, alrededor de 1998" y agregó "ahí pudimos descubrir que eran esos tres sitios. Entonces vimos todomás claro y a entender lo leído. Creo que Salvador Romero se murió sin saber el lugar exacto del combate".


El documento

La investigación, como el postre, tuvo su frutilla. "Mirta Mosse, sabiendo de mi investigación me dice que tenía un documento para mí que había guardado de su abuelo, Domingo Mosse. Era un antiguo poblador de San Antonio que trabajó como lechero. Resultó que en el año 1935, algo que yo pongo en el libro, pasó un viajero por San Antonio que atendió Domingo Mosse y resultó ser familiar de un soldado muerto en la batalla ocurrida aquí. Y ese hombre le dijo «yo sé dónde fue el combate» y en un papelito le hizo el plano. Ese plano lo transcribo en el libro".

Comentó que su familia respeta su pasión por la historia, pero cuando "me pongo a hablar de lo de antes me dicen «huy!!! Otra vez papá. Vos naciste en blanco y negro. No les gusta mucho»" y agrega que "estoy convencido que la realidad que se vive hoy en día, de falta de valores, es por no recuperar de la historia esos valores de patriotismo, abnegación, fe nacional y republicana. Hoy, muchos funcionarios, sean de derecha o izquierda, se manejan sin esos principios".


Bernal Torres estuvo en casa

Pero no solo la conquista al desierto ha grabado a fuego en "Cacho" Julianelli esa pasión por nuestra historia. Otros hechos vividos en carne propia también marcaron su camino de intereses. Cuenta que siempre veía pasar a Bernal Torres por enfrente de su casa, en la calle Sargento Cabral 11. Y se lamenta que esos personajes se murieran y "nadie tomara la posta. Ejemplo: Bernal Torres. Un progresista que creía en la educación sin política. El veía el progreso del pueblo a través de la educación. Era una persona extraordinaria y la muerte de él cortó todo ese progreso que hubo hasta la década del sesenta. Era una persona que si lo dejabas hablar era imbatible".

Cuenta que "cuando el Dr. Caporale era Ministro de Salud Pública en la provincia, año 1968, en el gobierno de Oscar Alende, venía por Juárez, paraba en mi casa porque era amigo de papá. En esa época Bernal Torres estaba trabajando por la nacionalización del colegio secundario. Y yo lo tenía en mi imaginario como un Sarmiento, idealizado. Para mí ya era un prócer por lo que me habían contado en casa. Un día tocan timbre, salgo a atender y era Bernal Torres. Quedé paralizado y recuerdo que me dijo «que tal pibe»".

Luego de pasar y hablar con Caporale Bernal Torres se fue. "Yo regresé y me quedé espiando. Y Caporale le decía a mi papá «sabes lo que quiere este hombre que yo interceda ante el Ministro de Educación para nacionalizar el colegio. Y yo no tengo confianza con ese ministro pero no le puedo decir que no a Bernal Torres». Y Bernal tiempo después logró su cometido por intermedio de Caporale".


Una nueva historia

Actualmente trabaja sobre otro libro "La furia del malón" en donde cuenta precisamente el últimomalón a Juárez en 1876. La tapa del libro es arte de Ricardo Conte cuenta Julianelli."Este malón fue dirigido por Manuel Namuncurá, uno de loshijos del gran rey de la zona de Salinas Grandes Cafulcurá y el padre de Ceferino Namuncurá" y siempre con esos ojos llenos de asombro por cada dato de la historia que descubre dice "mirá que relación con Juárez la de Ceferino, su padre encabezó el último malón".

Detrás de aquella última avanzada de Manuel Namuncurá, se esconde una trama de corrupción, tratados de paz que se caen, muerte de pobladores de Juárez que deciden quedarse en los campos antes que refugiarse en el pueblocomentó Oscar Julianelli y será parte de su nuevo libro que editará en unos meses.

Hay mucha historia detrás de la propia historia de Oscar Julianelli. Trabaja a pocos metros de su casa de la infancia donde hoy vive su hijo Mariano. Hay detalles que no se borran de la memoria y que son hechos que formaron parte del camino del tiempo en este lugar en el mundo que se llama Benito Juárez. Antes de apagar la grabación recuerda algo de su infancia, como las ruinas del Hotel Central (donde hoy es el correo) que uno de sus escalones de mármol que daba acceso al lugar tenía grabado el nombre del mismo. Y apuntó que yo "yo no tengo intencionalidad política, te cantó lo que viví. Solo soy de Boca y Juarense a muerte" y regresa su memoria a los seis años, el primero inferior en la Escuela de Hermanas. "1955 Revolución Libertadora. Te cuento como fue la historia. Pegado a la florería, en esa ventana (y la señala), cursaba primero inferior.Los aviones Gloster Meteor a chorro de la base área de Tandil picaban desde el parque Taglioretti hacia el parque 9 de Julio. Hacían un ruido tremendo. Como decían que el golpe había tenido apoyo de la iglesia iban a tomar represalias contra lo religioso que de hecho lo hubo. Entonces mi vieja me fue a buscar rápido al colegio de hermanas, aún recuerdo cruzando la calle, atravesando la rambla de césped y palmeras y mi papá esperándonos con la puerta abierta de la farmacia. Y en ese momento pasó un avión. Eso lo tengo grabado a fuego" y agregó "al día siguiente hubo una marcha de autos, tres cuadras por el centro de la ciudad, apoyando a la libertadora. Adelante iba el Dr. Taglioretti en su auto con una bandera Argentina. Me acuerdo de ahí a la fecha y cada intencionalidad." 

jmiarussi@elfenixdigital.com




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