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22 de octubre de 2019

Locales

Viaje a Piñalito: Ejemplo y Regreso con satisfacción

04/10/2019

Ya vimos en la edición de ayer que es un viaje con historia el que se realiza anualmente con la participación de alumnos de la Escuela Secundaria Técnica "República de México". El viaje fue protagonizado por 13 alumnos y 2 profesores y una preceptora.

Juntarlos a todos para una nota es prácticamente imposible. Dialogamos con Thomás Giménez, Erik Jacobsen, Guido Jacob y Augusto Goñi.

Consultamos sobre lo vivido como experiencia y Thomás Giménez señaló que "estuvo bueno todo. Por cómo fue el viaje. Salimos de noche. Llegamos cansados. La primera etapa llegamos a Chajarí, a Las Termas. Ahí nos tomamos un lindo descanso".

Más adelante cuenta: "al otro día salimos ya rumbo a Piñalito. Llegamos de noche. No recibieron unas pocas personas. Al otro día sí, lo tomamos para descansar y disfrutarlo". 

Cuando ya comenzaron a trabajar recuerda que "lo primero fue nivelar el piso del galpón, a tirar nivel. Después de hecho todo eso y dejar listo, comenzamos a tirar el material para hacer el contrapiso" 

Señala Thomás que "estuvimos tres días haciendo ese trabajo". Y como este era un viaje de egresados, solo que la calidad humana de este grupo de adolescentes hizo que sea un viaje para trabajar y disfrutar, cuando terminaron la obra salieron "a conocer y disfrutar los paisajes".

Y nos cuenta que hay "saltos de agua que es muy lindo".

Erik Jacobsen cuenta que "la gente de allá es muy buena, nos atendía muy bien". Se emociona y afirma que "nos llevamos un buen recuerdo de Misiones. Nos estaban esperando. Más de una hora hacía, llegamos tarde. Aun así, nos esperaron con todo listo. La comida preparada".

Y para reafirmar sus dichos de traerse un buen recuerdo expresa, en relación a la atención que "Mirta como cocinera, muy buena. Todo muy rico y algunas mamás, que eran de la escuela primaria, jardín y también de la secundaria, estaban en otro edificio, distinto al que nosotros le estábamos haciendo el SUM". 

"Este SUM va a ser para toda la comunidad también" y nos cuenta que los lugareños señalaron que "ellos van a usar mucho. Nos gustó estar con los chicos, ver sus sonrisas cuando encontraron el contrapiso terminado, ver que toda la gente esté feliz y esté hablando e imaginando todo lo que van a poder hacer con los chicos, etc., eso nos gustó mucho".

Y nos cuenta "una de cal y una de arena": "Muchos chicos se acercaron, chicos de primaria, que se hicieron muy amigos nuestros y que al final, cuando nos fuimos, quedaron llorando. Son personas que te quedan en el corazón".

Cuando se decidió el trabajo a realizar y como se dio esa instancia, Erik dice que "Marcos González cuando nosotros decidimos viajar y definimos que ya teníamos la plata juntada para el viaje habló con la gente de Piñalito y desde allá ellos nos dijeron en qué fecha podíamos ir. Pero cada año es diferente el trabajo y es según qué les hace falta a ellos", explica.

"Por ejemplo este año fue el contrapiso que estaba parado hace veinte años que nadie lo seguía. Hace diez años fueron a hacer el techo del SUM. Este año recién nos animamos nosotros y fuimos". 

Erik "avisa" que "los egresados de la escuela, el año que viene van a ir y van a hacer otra parte. Según qué les hace falta a ellos en Piñalito. Pero nosotros siempre vamos a intentar ayudar y si se puede terminar con ayuda nuestra mejor".

Este cronista tuvo en cuenta que este grupo de estudiantes está más familiarizado con los hierros que con el cemento y Guido reconoce que "la verdad que nos costó un poco, pero algunos entendían, han trabajado de albañil y un chico que fue de allá sobre la hora nos dio una mano con una máquina mezcladora y nos ayudó con la mezcla. Él sabe bastante. Marcos durante la noche miraba videos de cómo se hacía un contrapiso, todo lo que se necesitaba como los materiales y todo eso. Así pudimos llevar adelante el trabajo. Fue bastante cansador. Trabajamos bastante durante tres o cuatro días, pero lo terminamos antes de lo esperado", se alegra. 

Guido recuerda que "cuando llegamos vimos que era bastante. Dijimos, no sabemos si vamos a llegar porque era mucho. Muchas familias se acercaron a ayudarnos, a dar una mano. Estaba el director de la escuela, algunos profesores, las madres cocinando para que nosotros paremos a comer y sigamos trabajando. Fue un trabajo en conjunto, grupo bastante grande".

También resalta que esto para ellos es "muy importante. Si llueve no estarán entre el agua. Si hay una fiesta lo podrán usar. Así seguirá creciendo el SUM y prácticamente casi todo hecho por nosotros. También esa es una marca bastante grande que dejamos la escuela".

Tomás explica que es posible que la obra a hacer el año que viene sea relacionada con la continuidad de la obra del SUM y dejar todo listo para que "haya cocina, baño y todo eso. 

Consultamos sobre el trabajo de las dos chicas que viajaron también en el grupo y nos contaron que "se armó un equipo para viajar, un buen grupo y las chicas fueron importantes. Trabajaron bastante. Ellas preparaban desayuno, colaboraban sirviendo la comida.  Ordenando la parte que hacía de habitación, la ropa. Tuvieron un gran mérito en esto. Entretenían a los chicos de la escuela. Eso está bueno también". 

Señalan que "hubo tiempo para descanso, para jugar, entretener los chicos de la escuela, pasear por el pueblo, conocer un poco más sobre la cultura. Nosotros nos juntamos con los chicos de nuestra edad o menos, a la noche, jugar un truco. Nos interesamos también en cómo es en sí la vida. Qué música escuchaban y todo eso. Durante el día nos juntábamos también. Después del trabajo, 19,30 terminábamos. Una tarde fuimos a pasear un rato".

Cuando consultamos si sabían algo de Piñalito, Erik recuerda que le habían mostrado algo, dijo que "me habían mostrado algunas fotos del lugar, pero viste que en la foto no se aprecia mucho. Es muy diferente una foto a lo que vos ves. Se aprecia mucho más. También los chicos del año pasado nos hablaron del lugar. La gente allá es buenísima. Pero yo digo siempre, una cosa es lo que te dicen y otra cosa es vivirlo. La verdad, muy lindo". 

Al final coinciden que "todo es para recomendarlo. A los chicos de sexto de este año ya les estamos diciendo que no tienen que dejar de hacer el viaje".

Las caras y el entusiasmo con que nos hablan de Piñalito hace que nuestra última pregunta tenga una respuesta obvia: Volverían a Piñalito?

"Sí, la verdad que, si se pudiera, volvería a viajar con los chicos del año que viene. Pero está bueno venir con otras personas y cada año va a cambiar la gente. Los niños van a crecer, otros no van a estar. Lo importante que quedan amigos. Es muy lindo lugar para ir de vacaciones. La gente te recibe muy bien, te reciben como si fueras de su familia. El mensaje final es decirles gracias gracias a toda la gente que estuvo desde el primer día. A quienes colaboraron con nosotros cuando hicimos rifas, etc.".

Si estos chicos trabajaran en turismo serían muy buenos promotores, porque no solo te "dibujan" las historias vividas y sus paisajes, sino que demuestran con la cara y sus sentimientos lo que se siente viajar para colaborar y dejar algo sembrado. Sus frutos se ven en los agradecimientos de la gente del lugar. Nosotros nos retiramos de la escuela imaginando que con chicos como ellos un futuro más lindo, es posible. Solo tenemos que acompañarlos y alentarlos. Nosotros estamos. ¿Vos, te sumás?

jcantero@elfenixdigital.com


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