Sociales
Por Florencia Menna
6 de noviembre de 2024 10:13:00
Cuando la situación apremia, ve a un lugar verde y has una caminata.
Hace un mes, en un momento de angustia, me refugié en Westport, Irlanda, un pequeño pueblo costero. Divisé a lo lejos, unas montañas y me entusiasmó la idea de verlas de cerca, así que averigüé cómo llegar hasta allí. Al día siguiente, me levanté decidida a hacerlo. Una compañera de habitación del hostel me preguntó si escalaría, a lo que le respondí: "¡No podría hacerlo! Sólo quiero tenerlas frente a mí." Ella sonrió algo sorprendida por mi respuesta.
Tomé el bus que me llevaba hasta el lugar. Lo primero que hice fue buscar la imagen de St. Patrick (santo patrono de Irlanda) que sabía que estaba emplazada al pie de Croagh Patrick. A la imagen se accedía por un sinuoso y elevado sendero. Una vez que llegué allí, me crucé con personas que descendían de la montaña y me alentaban para que la subiera, a lo que yo les respondía lo mismo que a mi compañera de cuarto por la mañana.
Había cumplido mi primer objetivo que era tener frente a mí aquellas majestuosas montañas y haber llegado hasta los pies de la imagen de St. Patrick. Podría haberme conformado con eso, pero algo dentro mío me impulsó a ir más allá. Alcé la vista, observé el sendero hacia las montañas y me sentí pequeña e insignificante ante la inmensidad de la naturaleza, pero al mismo tiempo, profundamente conectada con ella. Fue así como decidí emprender el peregrinaje.
Al principio, me propuse llegar hasta un cierto punto que era una casa de piedra. El sendero, escabroso y pedregoso, serpenteaba entre la montaña, desafiando mi equilibrio a cada paso. Se extendía ante mí como una invitación a la aventura, pero también como un desafío a mi resistencia ¡pero el paisaje era tan hermoso! Un arroyo de agua cristalina rodeado de verdes praderas y allí, en medio de ello, carneros pastando.
A medida que subía, se hacía más difícil y, no les voy a negar que pensé en rendirme y regresar, pero al mirar hacia atrás, veía el sendero que había recorrido, serpenteando como una cinta entre las verdes colinas. Cada paso había sido una pequeña victoria, una prueba superada. Recordaba las palabras de un proverbio irlandés que había leído: 'La montaña no te conquista, tú la conquistas a ella'. Y en ese momento, comprendí la profunda verdad de esas palabras, así que tomé aire y decidí continuar. Una vez que llegué a mi objetivo (a 500 m de altura de 764 que mide en su totalidad), pensé: "tan mal no me siento, creo que podría seguir unos metros más".
La gente que descendía me incitaba a continuar. El camino se ponía más empinado y rocoso y, el viento con una fuerza implacable y feroz me atemorizaba y hacía dudar de seguir. Había escuchado hablar del sonido de la montaña y del viento que te hablan hasta confundirte, pero hasta ese momento nunca lo había experimentado.
Aún faltaban unos cuantos metros. Para mí ya era un logro haber llegado hasta allí, ¿que importaba llegar a la cima? ¡Pero sí importaba! La vida, como la montaña, está llena de desafíos. Abandonar no era una opción, ya que era traicionarme a mí misma.
Finalmente, y después de un gran esfuerzo físico, pero sobre todo mental y emocional, llegué a la tan ansiada cima, envuelta en una bruma suave, contemplaba el mundo desde una nueva perspectiva. La sensación de unidad con la naturaleza y el universo era palpable. Sin embargo, el recuerdo del viento desafiante me recordaba la importancia de enfrentar nuestros miedos para alcanzar la verdadera paz interior, ese mismo, que antes me atemorizaba, ahora me parecía un compañero constante, susurrándome secretos sobre la fuerza de la naturaleza y la fragilidad de la existencia humana. La sensación de logro y conexión con algo más grande que yo fue indescriptible. Y agradecí, ¡claro que agradecí! ¿Cómo no hacerlo?
A veces, el camino es más importante que el destino. Lo que importa es que sigamos adelante, a pesar de los obstáculos.
La cumbre no es solo un destino geográfico, sino un símbolo de lo que podemos lograr cuando nos enfrentamos a nuestros miedos y limitaciones. Cada paso en esa montaña fue un paso hacia una versión más fuerte y decidida de mí misma. Y así como conquisté esa cima, estoy segura de que cada uno de nosotros puede alcanzar sus propias metas, siempre y cuando creamos en nuestro potencial.
Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.
31/01/2026 18:15:00
31/01/2026 18:15:00
31/01/2026 18:10:00
31/01/2026 18:10:00
30/01/2026 14:35:00
30/01/2026 14:35:00
30/01/2026 14:30:00
30/01/2026 14:30:00
30/01/2026 11:26:00
30/01/2026 11:26:00
29/01/2026 08:55:00
FALLECIO EN B. JUAREZ EL DIA 28/01/2026. EDAD: 94 AÑOS. SEPELIO: EL DIA 29/01/2026. HORA: 09:00. RESPONSO: NO SE EFECTUA. VELATORIO: NO SE EFECTUA. HOGAR DE DUELO: LA RIOJA 144.
FALLECIO EN B. JUAREZ EL DIA 27/01/2026. EDAD: 64 AÑOS. SEPELIO: EL DIA 28/01/2026. HORA: 11:30. RESPONSO: CAPILLA ARDIENTE. VELATORIO: FALUCHO 75. HOGAR DE DUELO: AV. TAGLIORETTI 735.
Querida Norma: La Asociación de Educadores Bonaerenses te despide con un inmenso cariño. Hoy descansas en las manos de Dios. Hija de un excelente maestro, estudiante aplicada, novia y esposa de Carlos Cordal, y una extraordinaria madre de Juan Mario y Juan Marcos. Tu vida fue una gran lucha, especialmente acompañando la salud de Juan Mario, quien fue el primer trasplantado de hígado de nuestra ciudad. El procedimiento se realizó en el Hospital Italiano de Buenos Aires, en un camino de horas y horas de lucha, esfuerzo y esperanza. Con el tiempo pensaste que iba a vivir hasta los 20 años, y hoy míralo: casado, con hijos y con muy buena salud. Docente sumamente responsable, asistente educacional, trabajaste en la escuela especial y en otros establecimientos. La Municipalidad elogió tus servicios, reconociendo el compromiso y la dedicación con la que desempeñaste cada tarea. Hoy te has ido a reunirte con tus padres en el cielo, y nosotros, las docentes, te recordaremos siempre. Asociación de Educadores Bonaerenses
(Q.E.P.D.) Falleció en Benito Juárez, a los 75 años de edad, el 18 de enero de 2026. Juan Manuel Taúl participa con profundo pesar su fallecimiento, acompaña, en este doloroso momento a Aida, Ramiro, Patricio y demás familiares, rezando oraciones por el eterno descanso de su alma en la paz del Señor.
27/01/2026 21:28:00
27/01/2026 21:28:00
27/01/2026 21:19:00
27/01/2026 21:19:00
27/01/2026 21:18:00
27/01/2026 21:18:00
27/01/2026 19:42:00
27/01/2026 19:42:00
27/01/2026 18:35:00
27/01/2026 18:35:00
27/01/2026 16:26:00
27/01/2026 16:26:00
27/01/2026 15:04:00
27/01/2026 15:04:00
27/01/2026 14:55:00
27/01/2026 14:55:00
26/01/2026 22:13:00
26/01/2026 22:13:00
![]()
![]()
Copyright © 2026 | El Fenix Digital - El diario independiente de la mañana